miércoles, 8 de junio de 2011

Perón, Reformismo y nazi fascismo durante la Segunda Guerra Mundial

Lic. Ricardo Romero
Departamento de Ciencias Sociales, Colegio nacional de Buenos Aires, UBA

Resumen
Los ideales de la Reforma Universitaria se constituyeron en la base ideológica de varias generaciones de estudiantes, que impulsaron a lo largo de su derrotero una lucha por una Universidad autónoma, plural, cogobernada y gratuita. Sin duda, estos principios estuvieron acompañados por un ideal popular, que busca la apertura de la educación superior a toda la sociedad. Sin embargo, el reformismo escribiría en su historia un fuerte enfrentamiento a un movimiento popular que otorgó a los argentinos importantes derechos sociales: el peronismo. Este conflicto tiene sus raíces en un momento crucial para la Argentina, su inserción internacional en la Segunda Guerra Mundial. Comprender la caracterización del Golpe de 1943 y el G.O.U. resulta fundamental para entender este conflicto. Los archivos de la Federación Universitaria Argentina, aportados por Néstor Grancelli Chá quien fuera presidente de la FUA entre 1942-44, muestran con claridad que la articulación de un movimiento antifascista condicionó la relación entre Juan Domingo Perón y los estudiantes universitarios. Este trabajo expone el cuadro histórico del período de guerra y analiza los lineamientos de la relación del gobierno peronista y la central estudiantil. Se aporta como anexo la adhesión de la FUA al frente antifascista.
Orígenes del reformismo
En 1918, el Grito de Córdoba se revelaba contra el oscurantismo de una Universidad anclada en los valores de la sociedad medieval y acompañaba un proceso de modernización de la argentina agroexportadora, formando parte de una ola democratizadora. En al albor de las movilizaciones estudiantiles, un 11 de abril de 1918, nacía la Federación Universitaria Argentina. Días después, en junio, los jóvenes cordobeses irrumpieron contra el escolasticismo y oscurantismo prevalecientes en la enseñanza universitaria. La Reforma fue el bautismo de fuego del movimiento estudiantil argentino. Ayudó a sepultar la vieja sociedad oligárquica, y transformó esa Universidad, caracterizada por el elitismo y el autoritarismo en otra reestructurada democráticamente, que permitió el acceso a clases sociales que, hasta ese momento, veían vedadas sus posibilidades de estudiar.
El Iº Congreso Nacional de Estudiantes realizado en Córdoba, entre los días 20 al 31 de Julio de 1918, sentó las bases programáticas de los principios reformistas. En su primer congreso, la FUA impulsó para las instituciones universitarias la necesidad de autonomía, cogobierno, asistencia libre, docencia plural, extensión universitaria y gratuidad. Fueron estos principios los que

permitieron el desarrollo de Universidades de primer nivel académico y con esa reforma, América Latina conseguiría sus únicos premios Nobel en ciencia. En la actualidad, son la base programática del movimiento estudiantil latinoamericano.
Esta protesta estudiantil, que había comenzado en la UNC como una reacción a los problemas específicos en esa casa de estudios, terminó siendo una fuente de inspiración para generaciones de jóvenes que creían en una concepción diferente de la educación superior. La triunfante epopeya cordobesa no agotó sus fuerzas en esa provincia, se extendió como principio hacia el sistema universitario nacional, y además de renovar las cinco universidades nacionales, fue un agente movilizador de las fuerzas progresistas a lo largo del continente.
Ya desde 1908, el primer Congreso Americano, realizado en Montevideo, se proponía: "...como una inspiración, que es de desearse sea llevada pronto a la práctica, la representación de los estudiantes en los consejos directivos de la enseñanza universitaria, por medio de delegados nombrados directamente por ellos y renovados con la mayor frecuencia posible...". Luego, en los congresos internacionales sucesivos, realizados en Buenos Aires y Lima en 1910 y 1912 se ratificó esta propuesta. Los reclamos estudiantiles, sin embargo, no tenían la fuerza necesaria para poder concretarse. Sólo Uruguay y México incorporarían al sistema universitario la representación estudiantil antes de Córdoba.
La Reforma Universitaria dinamizó estas demandas y generó la extensión de estos principios a lo largo de América Latina.
Es claro que la Reforma Universitaria que se instaló en la vida política argentina modernizando la educación superior del país y democratizando las Universidades Nacionales, escapaba al proyecto de la oligarquía terrateniente. Obviamente, la Universidad apareció como centro de un nuevo clima cultural y este movimiento fue recibido con beneplácito por el gobierno de Yrigoyen, quien lo apoyó políticamente.
Movimiento estudiantil en la primera posguerra
La rearticulación del mercado mundial en la posguerra reorientó las relaciones comerciales de Argentina. Los Estados Unidos comenzaron a vincularse estrechamente con nuestro país invirtiendo e importándole maquinarias y capitales. Debido a que no pierde las exportaciones a la corona británica se perfiló una relación económica triangular. En este contexto, la economía argentina recuperó a lo largo de la década del ‘20 un crecimiento que fortaleció a los sectores oligárquicos, quienes impulsaron la vuelta atrás de las reformas aprobadas por Yrigoyen.
Los cambios producidos en la Universidad reforzaron la indignación de los sectores adictos a los años del régimen roquista. Para estos grupos, la Universidad debía ser reproductora de sus intereses políticos, y por el contrario, ésta se transformó en un espacio de crítica al orden establecido. Constantemente los conservadores censuraron enérgicamente la actitud de Yrigoyen de apoyar y escuchar las reivindicaciones estudiantiles.
Esta actitud tendría una larga perduración. Las características de la Universidad Reformista fueron cuestionadas a lo largo del tiempo por los sectores conservadores cada vez que llegaron al gobierno a través de golpes de Estado, desarticulando los logros alcanzados por el movimiento estudiantil: violando la autonomía, derogando sus reformas, e interviniendo y disolviendo las organizaciones estudiantiles.
Concluida la gestión de Yrigoyen, el gobierno de Alvear encontró a la economía argentina en una nueva fase de expansión, debido a la recuperación del mercado mundial que salía de la crisis de la Primera Guerra. Este marco produjo una reducción de los conflictos sociales dándole a su gestión una gran estabilidad política. Este orden de cosas reforzó el poder político de los conservadores que tendrán como primer objetivo recuperar las Universidades a sus marcos ideológicos, mediante la intervención de las casas de estudio. La primera será la Universidad del Litoral ocupada por tropas en noviembre de 1922. La reacción conservadora se expandió hacia todas las instituciones de enseñanza superior; en mayo de 1923, la Universidad Nacional de Córdoba corre igual suerte y sucesivamente las de Tucumán y La Plata. La Universidad de Buenos Aires se anticipó a la intervención mediante la reforma de sus estatutos universitarios.
En este proceso, paulatinamente, las federaciones universitarias regionales se fueron disgregando y provocaron la disolución de la Federación Universitaria Argentina. La única federación que siguió funcionando merced a su estrategia de mantener cierta autonomía política al apoyar la reforma de sus estatutos, será la Federación Universitaria de Buenos Aires, que conservará una actividad meramente académica, ofreciendo cursos y actividades de extensión. La actitud política de Alvear respecto de la Reforma Universitaria, sumada a otras medidas de gobierno, llevaron a fricciones al interior de la Unión Cívica Radical, provocando su ruptura parlamentaria en 1923 y luego partidaria en 1924. Los seguidores de Alvear se darán a llamar "antipersonalistas", apoyando un estilo de gobierno similar con tintes menos populistas. Los partidarios de Yrigoyen llamados "personalistas", intentaron ampliar el ingreso de distintos sectores a la vida ciudadana y política.
En 1928, Yrigoyen logró retornar al gobierno por una abrumadora mayoría de votos. Ciertas políticas de distribución que había tenido su gobierno en la primera gestión se pondrán en práctica desde este año, siendo esto uno de los puntos de quiebre que llevará a los sectores conservadores a tomar la decisión de realizar el golpe en 1930. En el marco estrictamente administrativo, se reestablecieron los estatutos reformistas; de esta forma en la Universidad de Buenos Aires fue electo rector el Dr. Ricardo Rojas. En el movimiento estudiantil se formó el Partido Estudiantil de Centroizquierda que contó entre sus miembros a Homero Manzi, Arturo Jauretche, Eduardo Howard y otros. En esos años se produjeron diversas manifestaciones en las distintas universidades, una de ellas concluye con la renuncia del rector de la Universidad de La Plata. La rearticulación de los centros y federaciones estudiantiles generó las condiciones para que la FUBA, próxima a cumplir sus 20 años, orientara sus actividades en la reconstitución de la FUA. En un comunicado de prensa el 10 de Setiembre de 1928, la FUBA sostuvo: "...Esta entidad ha resuelto intensificar los trabajos para constituir nuevamente la Federación Universitaria Argentina. En tal sentido se dirigió ya a todas las federaciones del país...". Pero la reorganización de la FUA no se logró hasta después de la caída del radicalismo.
El gobierno de Yrigoyen se caracterizó por incrementar la cantidad de cargos públicos generando una gestión con una holgada estructura clientelística. El incremento de la burocracia estatal se reflejó en un fuerte aumento del gasto público, situación que irritó a los sectores conservadores. El déficit fiscal, sumado a la crisis del ‘30 y a la enfermedad del caudillo, apresuraron la decisión de acabar con el gobierno, incentivando los movimientos que pedían la renuncia de Yrigoyen.
La Federación Universitaria de Buenos Aires estaba hegemonizada por los sectores antiyrigoyenistas que venían del socialismo independiente y algunos antipersonalistas que habían ingresado a la Universidad en la era alvearista.
En la Asamblea que se realizó el 5 de Setiembre en la Facultad de Derecho de la UBA, se reclamó a la FUBA que emitiera una declaración pública pidiendo la renuncia de Yrigoyen. La FUBA, a través de su representante Mario Navarro Lacour, criticó la ineptitud y prepotencia del gobierno de Yrigoyen. En el mismo encuentro participaron el rector, Ing. Enrique Butty y los decanos de las Facultades de Derecho, Alfredo Palacios, y de Ciencias Médicas, Julio Iribarne.
Un día después, el 6 de Septiembre de 1930, los sectores conservadores asestaron el golpe de Estado que hace caer al gobierno de Yrigoyen.
Crisis del ’30 y auge del fascismo
El crack financiero en la bolsa de Nueva York representó la crisis final del orden liberal. El panorama político del viejo continente cambió aceleradamente, producto del cese del financiamiento americano. La crisis que vivió el capitalismo se manifestó a escala mundial. Esta situación hizo pensar a los sectores más radicales del movimiento socialista que el fin del capitalismo era inminente. Sin embargo, el resultado fue todo lo contrario a las predicciones. En Alemania se produjo el ascenso político de Hitler, en tanto que la Italia fascista se consolidó encabezada por Mussolini, la caída de la República en España con la victoria del Gral. Franco y la dimisión de León Blum en Francia, mostraron al mundo una correlación de fuerzas a nivel mundial favorable a experimentos autoritarios.
La crisis tuvo como eje a los Estados Unidos, país que a partir de la posguerra se había consolidado como potencia hegemónica, adquiriendo un rol preponderante en la Primera Guerra Mundial y en el ordenamiento del mapa europeo.
Luego de la crisis del ‘30, el gobierno de F. Roosevelt cambió la política americana, la ortodoxia económica fue abandonada, se lanzaron los planes sociales del "New Deal", y el Estado comenzó a intervenir en la reactivación económica. La nueva administración americana reconsideró su relación con América Latina: la política del "big stick", que le permitió al ejército norteamericano entrar y salir de centroamérica a su gusto, se reemplazó por la llamada política de "buena vecindad", traducida y ejecutada por Cordel Hull, se mantuvo el tradicional "panamericanismo" de la Doctrina Monroe.
En Argentina el crack del ‘29 y los intensos cambios internacionales impactaron en su vida política. La intensidad de la crisis económica aceleró el golpe de Estado que se produjo el 6 de Setiembre de 1930.
La FUA en ese momento se encontraba virtualmente disuelta funcionando sólo una comisión reorganizadora coordinada por la FUBA, producto de los años de contrarreforma.
La FUBA, el 11 de Septiembre de 1930, emite un manifiesto a favor del gobierno provisional encabezado por el Gral. Uriburu, donde se reclama el pronto restablecimiento de la normalidad constitucional y se exige el ejercicio de las libertades. Esta posición produjo la renuncia del presidente del Centro de Estudiantes de Derecho de la UBA, Jorge May Zubiría, quien argumentó: "dirijo (...) mi renuncia al cargo de presidente del Centro (...) se acaba de hacer pública una declaración que, acatando la junta que inconstitucionalmente (...) dirige al país, quebranta mis convicciones de enemigo de todo gobierno de fuerza...".
El Decano de la Facultad de Derecho de la UBA, Dr. Alfredo Palacios dictó una resolución desconociendo al nuevo gobierno provisional y reclamando el pronto restablecimiento de las autoridades constitucionales.
El frente que había contribuido al derrocamiento de Yrigoyen era bastante heterogéneo y pronto entró en contradicciones. Los sectores conservadores querían recuperar el poder que habían perdido en 1916, pero no estaban dispuestos a perpetuar una dictadura militar, ni mucho menos a llevar adelante un modelo corporativo similar al de Mussolini en el cual se inspiraba el general Uriburu. A la oligarquía terrateniente le interesaba simplemente retener las riendas políticas del Estado. Esto derivó en una presión dirigida a Uriburu a fin de lograr una pronta convocatoria a elecciones.
En febrero de 1931 se realizaron elecciones en diferentes provincias donde se intentó detener al radicalismo y específicamente al yrigoyenismo. Los conservadores pensaron que podían ganar un comicio sin la participación de Irigoyen, pero los resultados en la provincia de Buenos Aires, contra todos los pronósticos, dieron como ganador al candidato radical Honorio Pueyrredón. Los yrigoyenistas no habían perdido su fuerza política, lo que complicó las expectativas conservadoras, obligándolos a anular los comicios.
El General Justo, representante de los intereses conservadores, intentó llegar a un acuerdo con Alvear, procurando controlar al Estado sin recurrir a mecanismos autoritarios. Justo y Uriburu le propusieron reestructurar el radicalismo expulsando a los yrigoyenistas. Ante el fracaso de las negociaciones, los sectores conservadores gobernaron con fraudes sistemáticos.
En esos años el movimiento estudiantil apoyó la caída de Yrigoyen, y los sectores conservadores buscaron restaurar autoritariamente un orden jerárquico y tradicionalista en las instituciones universitarias. En Diciembre de 1930, la Universidad de Buenos Aires fue intervenida. El Dr. Benito Nazar Anchorena ocupó el cargo de rector. Junto a Mariano Castex, redactó un reaccionario estatuto universitario. Cambios similares se sucedieron en la mayoría de las Universidades Nacionales. Comenzó una persecución sistemática a los reformistas del ’18 devenidos profesores de la Universidad, muchos de ellos se vieron obligados a abandonar su carrera docente en pos de una carrera política, Alejandro Korn, Ceferino Garzón Maceda, Julio V. González, y Carlos Sánchez Viamonte, ingresaron al socialismo, Gabriel Del Mazo, José Peco y Ricardo Rojas al radicalismo, Rodolfo Aráoz Alfaro y Ernesto Giúdici al comunismo. La FUA, reorganizada recientemente, fue denunciada como una asociación de agentes subversivos por parte de Matías Sánchez Sorondo desde su banca de Senador. En Diciembre de 1931, Eduardo Howard fue detenido y deportado junto con otros estudiantes reformistas.
Al año siguiente la "Concordancia" de Justo incentivó a la FUA a redoblar sus críticas al gobierno de Uriburu.
En un acto ante 6000 personas en el Luna Park realizado el 7 de Marzo de 1932, Eduardo Howard cargó sus críticas contra la dictadura. En el mismo hablaron también José Peco y Alfredo Palacios.
Eduardo Howard criticó la persecusión realizada por Uriburu a los reformistas: "...Ayudados por el gobierno de ‘facto’ se nos encarceló y expulsó con decretos donde se nos hacía aparecer como facinerosos. Hizo callar la prensa para que no pudiéramos defendernos los que teníamos sobre Nazar la superioridad de nuestra unidad de conducta...".
Por su parte, la Convención Nacional de Centros reunida en la capital cordobesa los días 7 y 8 de Mayo de 1932, convocó al II Congreso Nacional de Estudiantes. La FUA pudo realizarlo los días 13 al 18 de Agosto, en Buenos Aires. La presidencia estuvo ejercida rotativamente por A. May Zubiría (FUA), L. Ódena (FUBA), A Herrera (FULP), S. Albanese (FUL), H. Cámpora (FUC) y B. Zamora (FUT).
En 1933 se realizó, en San José de Costa Rica, el 2º Congreso Iberoamericano de Estudiantes. La FUA no puede concurrir al encuentro por encontrarse imposibilitada económicamente.
Las disidencias en el movimiento estudiantil quedaron plasmadas en el festejo de los 15 años de la Reforma Universitaria, cuando se formó el grupo "Insurrexit", de orientación comunista, en el que militaron: Héctor Agosti, Rogelio Frigerio, Ernesto Sábato, entre otros.
Antesala de la Segunda Guerra
A finales de la década, la estructura económica se transformó irreversiblemente. La incipiente industrialización que reemplazó lentamente algunas importaciones configuró un cambio en la estructura social. Intensas migraciones internas nutrirán una nueva clase obrera industrial. Esta naciente configuración económico-social dio lugar a diferentes expresiones políticas que empezaron a proponer un modelo que perfilara la industrialización del país para satisfacer un creciente modelo interno.
Con el ascenso del nazismo, el comunismo internacional cambió la posición de lucha "Clase contra clase" adoptada en el VI Congreso Internacional del Komirten, proponiendo en el VII Congreso la estrategia de "Frente Popular" la cual sería impulsada por los partidos comunistas latinoamericanos. La expresión más palpable de este giro estuvo dada por la victoria del frente conformado por el PC y el Partido Radical chileno, suceso admirado por el PC argentino de Codovilla.
Ante las elecciones presidenciales de 1937, el radicalismo hegemonizado por Alvear decidió levantar la abstención. Grupos reformistas apostaron a generar un Frente Popular para derrotar al régimen conservador, pero Alvear vetó la posibilidad del mismo. Algunos yrigoyenistas formaron FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), grupo juvenil con ideas nacionalistas, integrado, entre otros, por Gabriel Del Mazo que luego se incorporará al frondicismo y Arturo Jauretche que se integrará al peronismo.
FORJA logró obtener la conducción de la FUA en 1936. Se caracterizó este grupo por el estudio de temas como los ferrocarriles y el petróleo, vinculados a un nuevo modelo de desarrollo social y emancipación económica.
En el plano internacional, se consideraban antiimperialistas: ciertos sectores propiciaban la neutralidad y otros el apoyo a Hitler como un medio para alcanzar la liberación nacional. A nivel nacional, buscaron una alianza con los sectores nacionalistas del ejército.
En ese momento la FUA reclama la apertura democrática con comicios libres. La misma exigencia era formulada por el General Ramón Molina quien recibe a la FUA el 4 de febrero de 1937.
Los intentos de lograr articular una alternativa a los conservadores no logró superar el fraude sistematizado. En las elecciones presidenciales Justo logra imponer su candidato, Roberto Marcelino Ortiz.
Con el apoyo de la coalición conservadora, Ortiz asumió la presidencia en 1937, y se propuso abrir paulatinamente el fraudulento régimen político de la "Década Infame" bajo la presión del radicalismo, que al ingresar nuevamente a la contienda electoral lograba una fuerza parlamentaria considerable.
Con la invasión de Hitler a Polonia en 1939 se desata la Segunda Guerra Mundial. Esta nueva situación inauguró un realineamiento del mapa político de la primera posguerra y señaló el ascenso de Alemania como potencia mundial. La capacidad industrial desarrollada por el Tercer Reich le permitió al ejército alemán desplegar una fuerza incontenible para los atrasados países europeos que fueron invadidos en semanas. En 1940, el eje Berlín-Roma dominó militarmente casi toda la Europa continental. Sólo las islas Británicas quedaron fuera de la bota germana. En tanto fuera de Francia un general, Charles De Gaulle, resistía la invasión.
Estados Unidos durante los primeros años de la guerra mantuvo su neutralidad. Sólo cuando el imperio japonés hunde la flota americana en Pearl Hearbor decide intervenir en la contienda intentando arrastrar consigo a todo el continente americano.
La crisis de las democracias liberales europeas y el conflicto bélico abierto en 1939 conjuntamente con las profundas mutaciones estructurales que se produjeron en el nivel socioeconómico fueron el escenario que dio vida al peronismo. Se articuló en este período una alianza social que marcó la historia de los argentinos.
El conflicto colocó en escena nuevamente un debate que se había desarrollado en la Gran Guerra relativo a la posición que debería tomarse ante esta contienda que se desarrollaba bajo un marco ideológico (el nazismo) distinto a la política de Bismarck.
En tanto, en la FUA, las fuerzas políticas se dividen en aliadófilos (rupturistas) y neutralistas (posición tradicional que tenía el movimiento estudiantil). La Convención Nacional de Centros reunida en 1939 convalidó la posición neutralista. Esta se plasmó bajo la conducción de la FUA en un acuerdo que le significó la presidencia a FORJA, con apoyo de los comunistas quienes en ese momento sostenían la neutralidad de resultas al acuerdo Molotov-Ribbentrop. Fueron nombrados titulares de la organización Francisco Capelli y Miguel Scenna como secretario general.
Nazifascimo y movimiento estudiantil
Al desatarse la guerra, Ortiz decidió mantener la neutralidad en el conflicto, posición que favoreció a los sectores exportadores que podían vender sus productos a los aliados, específicamente a Gran Bretaña. Esta decisión conformaba también a los sectores nacionalistas que no querían romper relaciones con el eje. En el momento de ingreso de los Estados Unidos a la guerra, la posición "rupturista" comenzó a crecer en el ambiente político nacional.
La lucha antifascista tomó cuerpo en el movimiento estudiantil argentino y latinoamericano. Esta situación debilitó la hegemonía de la FORJA, que era criticada por sus simpatías a las ideas hitlerianas. La FUL denunció en un artículo de su periódico, Universitario Voz Estudiantil, de Setiembre de 1941, los elogios que hizo la SUA al presidente saliente del Centro de Estudiantes de Derecho de la UBA, el forjista Carlos Mayo. Además reprochó la actitud de esta organización de denunciar a la nueva Comisión Directiva por estar compuesta de "judíos y comunistas."
En 1941 la hegemonía de la FUA se trasladó al Partido Reformista de la Universidad Nacional del Litoral, que estuvo abocado a denunciar profesores nazis. En momentos en que se repartían volantes bajo esta consigna, fue detenido el presidente de la FUL, Nestor Grancelli Chá, hecho repudiado por los centros y profesores de la Universidad.
La FUA en ese momento estaba presidida por José G. Juárez. En Abril de 1942 la Comisión Directiva reunida en Rosario resolvió convocar al III Congreso Nacional de Estudiantes. El temario del encuentro preveía tratar la posición de los estudiantes en la política nacional e internacional y los problemas que sufría la educación en Argentina. Además se instruyó a las federaciones regionales con el objeto de ampliar la lucha contra el nazismo en las Universidades.
Los días 3, 4 y 5 de Octubre de 1942, la FUA realizó en Córdoba el III Congreso Nacional de Estudiantes, compuesto por 10 miembros de la FUA y 12 delegados por cada federación. En el seno del movimiento reformista se disputaron la hegemonía radicales, independientes y comunistas quienes habían tenido un acercamiento político por la estrategia de Frente Popular del PC, siendo éste uno de los temas de discusión del encuentro.
Se aprobaron mociones contra el fascismo, por el frente antifascista, por los reclamos políticos y en especial la ruptura con el eje. La propuesta del delegado de la FUBA al Congreso de entablar relaciones políticas con la Central Estudiantil Soviética provocó un cuarto intermedio de 24 horas y fue aprobado con quórum estricto. En los despachos sobre la situación de la educación en Argentina se pudo observar la preocupación por el desarrollo nacional y la generación de ciencia y tecnología para el país.
Durante el mes siguiente, en Rosario, se reunieron los delegados de las federaciones regionales para elegir la nueva conducción de la FUA. El 8 de noviembre se constituyó la Mesa Directiva bajo la presidencia de Nestor Grancelli Chá de la FUL. La FUA dio a conocer un comunicado solicitando a los rectores y presidentes de las Universidades argentinas que intercedieran ante el gobierno paraguayo para lograr el cese de las persecuciones a los estudiantes de ese país. Además se dirigió a la Unión Panamericana para pedir la difusión de las resoluciones del III Congreso Nacional de Estudiantes.
Como se dijo líneas arriba, el ingreso de Estados Unidos a la guerra significó el comienzo de una política de presión sobre los países latinoamericanos tendiente a lograr una ruptura de los mismos con el Eje. Esta política no era aceptada por el gobierno de Castillo, quien había reemplazado a Ortiz en la presidencia del país, porque la neutralidad le permitía mantener relaciones estratégicas con Gran Bretaña.
En 1942 el avance de los aliados hacia la victoria era posible. Mussolini en Italia es derrotado, Estados Unidos prepara el desembarco en Normandía y la URSS combate fuera de su territorio perfilándose hacia Berlín. Esta situación rearticuló las fuerzas políticas del país, los "rupturistas" propiciaron un realineamiento internacional con los aliados, provocando la oposición de los "neutralistas", ahora hegemonizados por los nacionalistas.
El GOU y el Golpe del ’43.
La tensión creció en el momento de la sucesión presidencial. Los conservadores proponían al salteño Robustiano Patrón Costas, un pronorteamericano, que oscilaba en sus discursos políticos respecto de la posición a adoptar sobre la neutralidad vigente, un tema que para los operadores políticos era un posible factor de quiebre de un futuro gobierno.
La candidatura de Patrón Costas recibió el rechazo de la FUA.
La logia militar denominada GOU se había consolidado en el interior de las FFAA y no aceptaba la idea de realineamiento con Estados Unidos. Esta postura provocó una ruptura horizontal en el ejército, donde los generales de Justo se quedaron sin el respaldo de sus subalternos. Entre las filas del GOU encontramos a los oficiales: Ramírez, Farrell, González, Pelinguer y Perón. En el momento en que el presidente Castillo quiso deponer a su Ministro de Guerra, el Gral. Ramírez, se produjo la primera crisis política. El resultado fue que el Ministro depuso al Presidente. Por unas horas el sillón quedó en manos del General Rawson, quien no estuvo dispuesto a posicionarse sobre el conflictivo tema de la neutralidad. La revolución pasó a ser encabezada por el GOU de la mano de Ramírez. La FUA inmediatamente rechazará el golpe sumándose a una Comisión Nacional pronormalización.
Con cierto desconcierto e incertidumbre fue recibido el nuevo gobierno por parte de Estados Unidos y Gran Bretaña. El Departamento de Estado prosiguió con su estrategia de llevar a Argentina al conflicto bélico, ahora intentando alinear a los insurrectos de acuerdo a sus planes y presionarlos con los créditos de guerra. La Embajada de Estados Unidos caracterizó al nuevo gobierno como nazifascista, al igual que diferentes fuerzas políticas de la época, como el PC.
La Universidad será un blanco de ataque nuevamente. A partir del 28 de julio de 1943 se intervinieron las Universidades Nacionales, encuadrándolas bajo la influencia de un nacionalismo ultramontano. Por ejemplo, en la Universidad del Litoral, de la mano de Jordan Bruno Genta, la contrarreforma eclesiástica se expresó contra el liberalismo y el comunismo. Comenzaron las primeras huelgas estudiantiles declaradas por la FUL, el 23, 24 y 25 de agosto, que luego serán por tiempo indeterminado desde el 2 de septiembre. Recibieron inmediato apoyo de organizaciones estudiantiles latinoamericanas como la FEUU. Como Néstor Grancelli Chá tenía orden de detención, se refugió clandestinamente en la casa de Alfredo Palacios. La FUA, presidida por Gorriti, acompañó la medida hasta enero de 1944, cuando las organizaciones estudiantiles fueron intervenidas y disueltas. La FUA envió una nota de repudio al Gobierno Militar rechazando la acusación de "subversivos" por parte del presidente.
La dictadura militar fue detectada en su intento de comprar armas al Eje por medio del ministro Hullmuth. Acusados de apoyar la caída de Peñaranda en Bolivia, precipitaron la dimisión de Ramírez. Se produce el ascenso de Farrell. A su lado se encontró Perón en la vicepresidencia.
Las presiones internacionales se habían moderado por la renuncia de Cordell Hull y la nueva política impulsada por Rockefeller. Tras la muerte de Roosevelt y la asunción de Harry Truman, la política de los Estados Unidos se distinguirá por un constante esfuerzo para derrocar al régimen, incluso con la militancia de su embajador Braden.
Con el decreto del 10 de febrero de 1945 se normalizaron las Universidades bajo un estatuto que limitó la participación estudiantil. En esas elecciones las listas reformistas mostraron una clara hegemonía. En la FUA son electos Germán López y Eduardo Schiaposnik como presidente y secretario general.
El conflicto internacional marcó un cambio profundo en la escena política nacional. El modelo agroexportador que había entrado en crisis en los años ‘20 encontró su agotamiento total con el conflicto bélico. La irrupción del peronismo perfilaba un marco de alianzas entre fuerzas heterogéneas, pero todas enfrentadas al viejo modelo de crecimiento.
El peronismo marcará una nueva etapa de la historia argentina que todavía hoy sigue teniendo relevancia.
Ascenso de Perón
Estados Unidos y Gran Bretaña presionaron al gobierno del Gral. Farrell con el retiro de sus embajadores para que rompiera relaciones con el Eje. La política interna estuvo signada por la desconfianza de las clases dominantes hacia la administración militar. Distintos movimientos sociales pidieron la renuncia del gobierno, la entrega del poder a la Corte Suprema y el inmediato retorno de las elecciones libres.
A los conservadores comenzó a preocuparles la política social del Coronel Perón. Luego del levantamiento, encabezado por el General Ávalos en Campo de Mayo, Perón fue relevado de los cargos que ejercía y confinado a la isla Martín García, donde parecía derrotado. El movimiento estudiantil se estaba rearticulando de la intensa persecución vivida en 1943. En un interregno político, Farrell decidió convocar a elecciones en las Universidades, que fueron ganadas por los reformistas, ocupando la mayoría de los cargos en la Universidad del Litoral, donde lograron nombrar a Josué Gollán (h) al frente de la casa de estudios.
Ante la crisis institucional que vivió el país, la FUA organizó actos pidiendo el traspaso del gobierno a la Corte Suprema. En un acto realizado por la FUA, en la Federación de Box en la Capital Federal, durante los primeros días de octubre, Néstor Grancelli Chá señaló: "....los estudiantes universitarios entendían que al frente del proceso de nuestra vida institucional corresponde a la juventud animar con sus mejores energías la reparación de honor y crédito de la patria por el restablecimiento de su dignidad...". Inmediatamente después, Alfredo Palacios planteó en un extenso discurso la situación del país, propiciando la candidatura del presidente de la Corte Suprema para la presidencia de la nación.
Ante el arresto del Coronel Perón, las estructuras sindicales comenzaron a diagramar un paro general por la liberación de su nuevo líder. A partir de la masiva movilización de los trabajadores del conurbano bonaerense que marcharon hacia Plaza de Mayo, la tendencia política fue revertida. Los manifestantes esperaron en la Casa de Gobierno y forzaron la liberación de Perón.
Luego de este hecho, el gobierno convocó a elecciones. Paulatinamente se formaron las coaliciones que iban a enfrentarse para disputar la administración del Estado. Por un lado, la candidatura de Perón recibió el apoyo del recientemente formado Partido Laborista, la adhesión de algunos ex radicales que mediante Jazmín Hortensio Quijano ocuparon la vicepresidencia, parte de las FFAA y la Iglesia. Por su parte, la Unión Democrática, coalición que se venía articulando desde 1943, se constituyó como un frente antifascista. Estaba encabezada por la UCR acompañada por el PS, el PC, el PDP, tenía el apoyo implícito de los conservadores a través de la UIA, la SRA y del embajador norteamericano Braden. La FUA adhirió orgánicamente a este sector y la FUBA militó fervientemente por el mismo.


Peronismo y Universidad
El movimiento estudiantil y Perón tuvieron su primer punto de encuentro en la coalición que derrocó a Yrigoyen, pero en distintos lugares. Perón se alineó junto al Gral. Uriburu y fue uno de los cadetes que lo acompañó en el golpe militar. Los estudiantes eran más afines al Gral. Justo.
Durante la administración de Farrell, Perón intentó un acercamiento con los universitarios. En las manifestaciones realizadas por los estudiantes ante el fin de la guerra por la rendición de Japón, fue asesinado el joven Enrique Blanstein, por un francotirador ubicado en la Secretaría de Informaciones. Esto motivó la realización de huelgas por parte de las federaciones y centros. En un mensaje autocrítico el 28 de agosto de 1945, Perón en ejercicio de la presidencia por ausencia de Farrell, se dirigió a los estudiantes universitarios buscando entablar una relación política diferente a la llevada por el GOU hasta ese momento, diálogo que no logró prosperar.
Perón se impuso a la fórmula de la Unión Democrática en las elecciones de 1946. Comenzó así un gobierno caracterizado por reafirmar los valores del desarrollo nacional. Con Miranda desde el Ministerio de Hacienda se desplegaron una serie de regulaciones que permitieron a Argentina su despegue económico. Mediante organismos como el IAPI, se derivó parte de la renta agraria para financiar las actividades de una ineficiente estructura industrial. El diseño del I Plan Quinquenal motivó un crecimiento económico que fue viable mientras duraron las divisas de posguerra. El agotamiento de las mismas sumado a una mala situación en el campo que redujo las exportaciones y al influjo de un nuevo marco internacional declarado por laguerra fría clausuró el desarrollo económico.
Los estudiantes habían apoyado a la Unión Democrática. Esta decisión marcó el comienzo de un enfrentamiento entre los universitarios y el Coronel, que duró toda su gestión. La contienda internacional tuvo su correlato en la divergencias que mantuvo Perón con los sectores medios quienes, por su cultura laica, liberal y democrática, no veían con buenos ojos las medidas implementadas en la educación. El 2 de mayo de 1946, un decreto emitido por Farell, intervenía las organizaciones estudiantiles, dejando el camino allanado para el gobierno de Perón.
A partir del nombramiento de Oscar Ivanissevich como interventor en la Universidad de Buenos Aires, acompañado de algunos ex reformistas como Carlos Astrada y Fernando Buestos y de católicos ultramontanos como Tomás Casares y Agustín Nores Martínez, la gestión del rectorado se orientó a la persecución sistematizada de docentes. Una carta del Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Médicas, Farmacia y Ramos Menores de la Universidad Nacional del Litoral reproducía el perfil antirreformista y procatólico de Ivanissevich.
El avasallamiento en las Universidades se expresó en la cesantía o expulsión de docentes y estudiantes, parte de una reestructuración ideológica de las casas de estudio. En la UBA unos 1250 docentes fueron desplazados de sus cargos, aproximadamente un tercio del claustro. En la UNL la cifra llegó a 435 profesores. El nivel académico de las casas de estudio decayó por el reemplazo de los profesores cesanteados por docentes de menor nivel académico, los estudiantes los llamaban flor de ceibo.
En febrero de 1947, Antonio Cafiero de la Acción Católica Argentina y Guillermo Patricio Kelly se reunieron con Eva Duarte de Perón, planteándole que la depuración docente no había sido lo suficientemente enérgica y denunciando la existencia de profesores que criticaban al ahora General Perón.
Durante 1947, el PEN elaboró un proyecto de Ley de Educación Superior que fue presentado en el Congreso para su sanción. La Convención Nacional de Centros de la FUA se reunió el 2 de noviembre rechazando dicho proyecto. Se lanzó una serie de medidas, como las huelgas estudiantiles, que comenzaron en La Plata y se extendieron por todo el país. El gobierno clausuró los Centros de Estudiantes el 18 de noviembre. La FUA se ve obligada a levantar las medidas el 12 de diciembre, entrando en la semi clandestinidad y atomizándose los grupos estudiantiles.
Con la sanción de la Ley 13031 el gobierno limitó la autonomía universitaria. Esta norma facultó al Poder Ejecutivo a nombrar a los Rectores, se suprimió el derecho de voto a los estudiantes y se restringió la actividad política en las Universidades. Todas estas medidas intentaron ser compensadas con el retiro del arancel de ingreso y las becas para estudiantes.
El retiro del arancel y las becas no provocaron un ingreso masivo en las Universidades, como se registró en la Enseñanza Media. En la Educación Superior de cada 10.000 habitantes, 80 jóvenes ingresaban y sólo 5 se graduaban en el período 1947-55. Las becas, que eran paupérrimas, tuvieron un corto período de vida en 1950 por razones de emergencia económica fueron suspendidas. El Consejo Nacional Universitario, creado por la Ley como organismo supervisor, instaló un examen de ingreso eliminado en 1953.
Al finalizar la década, en 1949, Perón logró realizar una reforma constitucional que no sólo permitió su reelección: la nueva carta magna profundizó la política de control sobre las Universidades. Se limitó la autonomía a un marco regulatorio, se institucionalizó la enseñanza de "argentinidad", y no se reconocieron organismos que estuvieran contra los intereses de la Nación, entre ellos la FUA.
El marco jurídico peronista se cerró con la Ley 14.297 en 1953. La misma disponía la afiliación obligatoria de los estudiantes a la CGU y sólo permitía a este organismo la representación en el cogobierno universitario. Esta central tenía como función la de ser una organización paralela a la FUA y articular un movimiento adepto al peronismo. Cabe destacar que en ese período, los universitarios comunistas encabezados por Juan José Real, decidieron unirse a la CGU. Contrario a esto, jóvenes humanistas, como Enrique Oteiza y Noé Jitrik, tuvieron una política autónoma sin ingresar en la órbita de la nueva central estudiantil.
Ocaso del gobierno de Perón
El escenario mundial luego de la Segunda Guerra, presentó a los Estados Unidos y la Unión Soviética como nuevas potencias. Estados Unidos controlaba el mundo occidental y, a diferencia de la primera posguerra, su política no tendería al aislacionista. La alianza estratégica con la URSS comenzó a resquebrajarse a partir de las disputas por el control de sectores estratégicos en Europa. La política norteamericana se expresaba en el Plan Marshall y el ordenamiento del poder mundial a través de los organismos internacionales como la ONU, el Banco Mundial o el FMI.
Durante el ascenso de Perón y en el período de su primer mandato, la relación con los Estados Unidos fue altamente conflictiva. El Departamento de Estado, a través de Braden, apostó a la victoria de la Unión Democrática.
A comienzos de la década del ‘50, la crisis económica que padecía el país, por la pérdida de cosechas y el agotamiento de reservas, sumados a la acentuación de la guerra fría, provocó un viraje en la política exterior de Perón. Los intereses norteamericanos ya no resultaron incompatibles con los objetivos del peronismo. En el marco del II Plan Quinquenal, se entablaron una serie de negociaciones con los capitales estadounidensese, auspiciadas por la nueva administración de Eisenhower. Los contratos petroleros con la Standard Oil fueron una síntesis de esta nueva política.
La vida interna del país afrontó este nuevo contexto económico, acelerando el resquebrajamiento de la coalición social que daba sustento al poder de Perón. Los primeros enfrentamientos con el movimiento obrero se originaron a partir de la reducción de los salarios y de beneficios sociales que se perdieron en ese período.
La decisión por parte del Vaticano de impulsar la formación de partidos políticos encuadrados en la doctrina eclesiástica, sumada a la crisis de la relación con el movimiento obrero, provocó los primeros enfrentamientos con la Iglesia. La discordia se agravó ante la propuesta de una Ley de divorcio impulsada por Perón. Los simpatizantes peronistas propiciaron incendios en algunas iglesias estableciendo un divorcio con la entidad que había dado su apoyo al comienzo de su gestión.
En las FFAA recrudecieron las críticas contra el presidente. Benjamín Menéndez encabezó el levantamiento militar de 1951. Este primer enfrentamiento interno de las FFAA perfiló una oposición que tuvo como objetivo convertir la mayoría electoral de Perón en minoría militar.
A partir de estos cambios, se profundiza el cariz autoritario del gobierno peronista. Fueron cerrados y clausurados los periódicos opositores, se persiguió y encarceló a dirigentes políticos; el caso más destacado fue el desafuero parlamentario y detención de Ricardo Balbín.
Perón, quien había otorgado ciertos derechos económicos a vastos sectores que hasta el momento estaban al margen de la riqueza social que se generaban en el país, e incluso concedido el voto femenino, al "peronizar" la Sociedad Civil y el Estado, neutralizó definitivamente los vestigios democráticos de su gobierno.
La Universidad no escapó a esa profundización del autoritarismo. Al comenzar la década, se produjo una renovación generacional en el movimiento estudiantil. Ingresaron en las filas universitarias muchos de los intelectuales de nuestra época: León Rozichtner, Mariano Grondona, Miguel Murmis, entre otros. Un claro ejemplo de persecución política lo muestra el caso Murmis, quien fuera borrado de los padrones de la Facultad de Filosofía y Letras quedando fuera de la misma.
El crecimiento económico, vivido en años anteriores, permitió a vastos sectores obreros educar a sus hijos hasta finalizar los estudios secundarios. El gobierno peronista decidió crear la Universidad Obrera, permitiendo el ingreso de sectores populares al nivel superior, pero sin influencia ideológica de los sectores medios. Esta medida desató una profunda discusión parlamentaria. La posición más crítica fue la de Gabriel Del Mazo, quien sostuvo: "...el Presidente de la República ha dicho a este Congreso que una de las fallas de nuestra Universidad es que no llegan a ellas las clases humildes. Pero ese problema no se resuelve creando una Universidad, que no lo es, destinada a las clases humildes, sino transformando con amplitud horizontal y vertical todo el sistema de la educación nacional para que ningún hijo del pueblo deje de llegar a la Universidad de la Nación...".
La relación de Perón con los sectores oligárquicos fue derivando en un enfrentamiento cada vez más intenso. El progresivo deterioro de la coalición social y política en el que sustentó su poder fue perfilando las condiciones políticas para su derrocamiento. Una sublevación encabezada por el General Lonardi estalló en Córdoba, el 16 de Setiembre de 1955. Lonardi había participado en los levantamientos de 1951, pero esta vez no sería derrotado.
La FUA apoya este movimiento a través de un comunicado de prensa. Lo propio hará la FUBA.
En definitiva, los estudiantes universitarios apoyaron el golpe para conseguir libertades democráticas. La historia, sin embargo, les volvió una vez más la espalda.
Reflexiones para la actualidad
Los principios ideológicos de la Reforma Universitaria deberían ser la base de cualquier proyecto democrático y popular. Comprender las raíces del conflicto que tuvieron los estudiantes universitarios con el General Perón puede ayudar a buscar puntos en común entre estos movimientos sociales para construir una sociedad mejor.
Es imposible aquilatar este enfrentamiento si no se entiende hasta qué punto el nazifascimo marcó el accionar político de la década del 40.
Si bien es incorrecto definir al peronismo como un nazismo, y es debatible conceptuarlo como un fascismo, lo cierto es que en la Universidad los sectores católicos que recibieron el apoyo del General, hicieron mucho para que los estudiantes consideraran como fascista a Perón.
Posiblemente el perfil autoritario de Perón no permitió a los estudiantes generar una propuesta política para los sectores populares que lograra articular una visión alternativa de desarrollo para la nación y los impulsó a caer en alianzas políticas que poco podían contribuir a un proyecto diferente.
Esperamos que este trabajo permita plantear una nueva relación con este movimiento por parte de los estudiantes cuyo fruto sea el logro de convergencias en pos de la Universidad que la sociedad argentina necesita.
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Noticia sobre el autor
Ricardo Romero es politólogo especializado en Estado y Administración Pública. Realizó un postgrado en Educación Superior en FLACSO y una maestría en Historia Económica y Política Económica en la UBA.
Actualmente se desempeña como asesor en la Legislatura y Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en la FUA y la OCLAE. Es coordinador de la Red Argentina de Ciencias Políticas "Mariano Moreno".
Es profesor en el Colegio Nacional de Buenos Aires.
ANEXO I
Dictamen de Comisión III Congreso Nacional de Estudiantes
Córdoba, octubre de 1942
En el teatro Rivera Indarte se constituyeron esta mañana las siete comisiones designadas por el Tercer Congreso Nacional de Estudiantes, a los fines de estudiar los puntos del temario y las contribuciones presentadas sobre los mismos por las delegaciones respectivas.
En todas las comisiones se hizo presente una barra numerosa, interviniendo algunos de sus componentes en los debates producidos. La comisión que mayor interés logró despertar fue la que debía pronunciarse sobre el segundo punto del temario, y que se refiere a la posición de los estudiantes a los problemas internacionales.
Ruptura de relaciones con el Eje
Cada uno de los integrantes de dicha comisión fijó sus puntos de vista sobre el problema internacional, pasando luego a tratar las proposiciones hechas en el seno de la misma por el delegado de Córdoba, señor Fernando Nadra.
Después de prolongadas deliberaciones se resolvió aprobar los lineamientos generales, que informará el despacho a redactarse esta tarde, existiendo unanimidad en los puntos siguientes:
  1. incompatibilidad de reforma y nazismo;
  2. Unidad reformista y argentina contra del nazi-fascismo;
  3. Ruptura de relaciones con los países del Eje;
  4. Solidaridad americana y cumplimiento de las resoluciones de Río de Janeiro.
  5. Reanudación de relaciones diplomáticas con la URSS;
  6. Solidaridad moral y ayuda de los pueblos que luchan contra el nipo-nazi-fascismo;
  7. Libertad de los presos políticos, como contribución a la unidad nacional de cada país;
  8. Incorporación al país de todos los perseguidos por las dictaduras;
  9. Contribución del movimiento reformista a la solución de los problemas de posguerra en base a la libre determinación de los pueblos.

ANEXO II
Resolución de adhesión a la Unión Democrática de la Federación Universitaria Argentina
Córdoba, 12 de enero de 1943
La Federación Universitaria Argentina:Considerando.
Que el Tercer Congreso Nacional de Estudiantes Universitaria realizado en Córdoba del 3 al 5 de octubre de 1942, resolvió "llamar al pueblo de la Nación para que aúne sus esfuerzos en defensa de la democracia, puesta en peligro dentro y fuera del país, bregando por el respeto a la ley y a la soberanía nacional, sin distinciones políticas ni religiosas, por considerar que los gravísimos problemas que afligen al país no pueden ser resueltos por ningún grupo particular";
Que este criterio ha encontrado forma ejecutiva con repercusión nacional, en el Movimiento de Unidad Democrática propiciada por el 34º Congreso Nacional del Partido Socialista, por la CGT y también por el pronunciamiento de numerosas fuerzas ciudadanas que persiguen estos mismos propósitos;
Que el actual período de anormalidad en que se desarrolla la vida institucional de la Nación, se viene agudizando día a día con una notoria arbitrariedad autoritaria, avasallándose libertades esenciales y reprimiéndose las voces que denuncian la delincuencia política;
Que la tradicional política exterior de la República –desvirtuada hoy por posiciones especulativas y humillantes- exige la conjunción de todas las fuerzas nacionales para concurrir con sus energías, en la medida que las circunstancias lo impongan, a favor de la solidaridad democrática que dará término a la destrucción desatada por el nazifascismo;
Que estas situaciones, a juicio de la juventud, no pueden tolerarse imponiéndose de inmediato una acción que sacuda la apatía en que se intenta asumir a la masa ciudadana;
Que resulta imprescindible formar un bloque granítico con todas las fuerzas que comulguen con los ideales de Mayo y la Constitución del 53 a fin de acabar con las minorías "selectas" negadoras de las aspiraciones del pueblo y manchadas por el robo de la voluntad popular;
Que las generaciones cuyas vidas se compromete en la hora presente, aspiran y exigen una Argentina reconstituida en la totalidad de los elementos morales que integran su personalidad histórica y orientada por conductores de manos limpias y leales, decide libremente su actitud ante el mundo, fuerte en la plenitud de su soberanía y soberanía por la fuerza incontrastable de su honor recuperado.
POR TODO ELLO LA FEDERACION UNIVERSITARIA ARGENTINA
RESUELVE:
Artículo 1º - Adherir al movimiento por la Unión Democrática propiciado por el 34º Congreso Nacional del Partido Socialista, por la CGT y demás instituciones democráticas, sin que ello signifique una vinculación partidista con los organismos actuantes, ya que esta F.U.A. tiene su doctrina propia en la Reforma Universitaria.
Artículo 2º - Comprometer la acción de los estudiantes de la República, contribuyendo como fuerza ciudadana a los fines de restaurar el imperio de la normalidad por el respeto de la soberanía popular.
Artículo 3º - Hacer un llamado a todas las fuerzas cívicas y agrupaciones políticas, culturales y gremiales que inspiran su conducta y su acción en la democracia, para que sin prevenciones y sin egoísmos, conjuguen sus esfuerzos en la exaltación de los auténticos valores democráticos.
Artículo 4º - Bregar por que el movimiento se acredite con una límpida trayectoria política y moral, luchando por un contenido ético que señale una conducta inspirada en los mejores destinos de la República. Sólo así podrá lograrse, de parte de los gobernantes, el respeto de los derechos consagrados en la Constitución y en las leyes, y de parte de los gobernados, la reafirmación de la fe, tanto en las virtudes cívicas y en la integridad moral de los dirigentes, como en la bondad del sistema institucional que nos rige, susceptibles de perfectibilidad y superación.
Artículo 5º - Declarar que el cumplimiento de estos propósitos implica el compromiso irrevocable de concurrir a la defensa de la libertad de sufragio, instrumento esencial de la democracia, rescatando el comicio de la violencia y el tráfico que lo degradan, mediante la intervención organizada del pueblo, movilizado por la determinación de arrasar con la corrupción y la mentira.
Artículo 6º - Propender a que en la dirección del movimiento estén representados todos los partidos políticos democráticos y las entidades u organizaciones de gravitación popular, tanto por el número de ciudadanos que representan, cuanto por las cualidades morales que configuran su personalidad gremial.
Claro está que resulta inadmisible en esta dirección los hombres y sectores que han usufructuado el poder por el fraude como los que han vejado y desvirtuado los principios que caracterizan y forman la esencia del régimen democrático a que aspira el pueblo de la República.
Artículo 7º - Reclamar para la juventud universitaria, unida al resto de la juventud argentina, un pueblo desde el cual se exprese su pensar en la dirección del movimiento y ofrecer a la fuerza del mismo todo el caudal de sus energías, inspirados en los intereses supremos de la Nación.
NESTOR GRANCELLI CHA –Presidente. JOSE A. CULOTTA – Secretario General. Córdoba, 12 de enero de 1943.

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