jueves, 8 de agosto de 2019

TIPOS DE GOBIERNOS...DESDE JUNTA GRANDE AL DIRECTORIO


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TIPOS DE GOBIERNOS...DESDE JUNTA GRANDE AL DIRECTORIO...4º "ARGENTINA"


Junta Grande
La Junta Grande fue el gobierno ejecutivo que se creó en las Provincias Unidas del Río de la Plata el 18 de diciembre de 1810 a partir de la Primera Junta, con la incorporación de los diputados provenientes de las provincias que integraron el ex Virreinato del Río de la Plata.
El 18 de diciembre de 1810 se celebró una reunión entre los 7 integrantes de la Primera Junta que se hallaban en Buenos Aires y los 9 diputados de las provincias que habían llegado a la capital, en esa reunión conjunta 13 (Saavedra, Azcuénaga, Alberti, Matheu, Larrea, Manuel Ignacio Molina, Tarragona, García de Cossio, Gurruchaga, Manuel Felipe Molina, Funes, Pérez de Echalar, Olmos de Aguilera y Gorriti) votaron por la incorporación de los diputados a la Junta mientras que Moreno y Paso votaron en contra. La renuncia de Mariano Moreno no fue aceptada y al día siguiente se prestó juramento quedando constituida la Junta Grande que gobernó hasta el 22 de septiembre de 1811, cuando fue reemplazada por un golpe institucional encabezado por el Primer Triunvirato, que volvería a las tendencias centralistas de la Primera Junta
Origen
El 27 de mayo del mismo año, es decir, dos días después de la Revolución de Mayo, la Primera Junta había enviado una circular a los cabildos del interior para que enviaran sus representantes a Buenos Aires, con el fin de sumarse al nuevo gobierno. En diciembre de ese año, casi todos los delegados habían llegado y solicitaron su incorporación.
El 18 de diciembre de 1810 se celebró una reunión entre los siete integrantes de la Primera Junta que se hallaban en Buenos Aires y los nueve diputados de las provincias que habían llegado a la capital, en esa reunión conjunta trece (Saavedra, Azcuénaga, Alberti, Matheu, Larrea, Manuel Ignacio Molina, Juan Francisco Tarragona, García de Cossio, Gurruchaga, Manuel Felipe Molina, Funes, Pérez de Echalar, Olmos de Aguilera y Gorriti) votaron por la incorporación de los diputados a la Junta mientras que Paso votó en contra y Moreno — que se oponía a la misma — terminó por votar a favor y presentar su renuncia. La renuncia de Moreno no fue aceptada.
Al día siguiente se prestó juramento, quedando constituida la Junta Grande que, con varios cambios en su composición, gobernó hasta el 22 de septiembre de 1811, cuando fue reemplazada por un golpe institucional encabezado por el Cabildo de Buenos Aires. Éste llevó al gobierno al Primer Triunvirato, que volvería a las tendencias centralistas de la Primera Junta.
Obra
La Junta Grande desarrolló, principalmente, una política de espera y de cautela ante los sucesos de la contrarrevolución y de España.
Uno de los principales problemas con los que debió contar la Junta Grande, fueron las múltiples tendencias internas en su seno, que llevaron a un accionar lento, dado que desde ese momento las decisiones ya no podían hacerse solamente pensando en favor del puerto de Buenos Aires y su gente, sino en pos de todo el país allí representado.
La Junta Grande intentó dar participación a los pueblos del interior mediante el Decreto de creación de las Juntas Provinciales del 11 de febrero de 1811, que establecía en cada capital de intendencia una Junta Provincial con autoridad sobre toda la gobernación, integrada por el gobernador intendente designado por el gobierno central de Buenos Aires y cuatro vocales elegidos por los vecinos de cada ciudad. En las ciudades dependientes se formaban juntas subordinadas integradas por el gobernador delegado y dos vocales electivos.
El nuevo sistema, propuesto por Gregorio Funes, diputado por Córdoba, fue bien recibido en las capitales de intendencia pero resistido en las ciudades subordinadas, que no integraban las Juntas Provinciales.
Desarrollo de la Guerra por la Independencia
La guerra fue iniciada contra los funcionarios españoles que no reconocían al nuevo gobierno, extendiéndose al Alto Perú, el Paraguay y la Banda Oriental.
  • En el Alto Perú, las fuerzas revolucionarias enviadas por la Primera Junta obtuvieron la victoria en la batalla de Suipacha (7 de noviembre de 1810), liberando Potosí y expandiendo la revolución en la región. Sin embargo, el triunfo no pudo mantenerse debido a que Castelli no se supo mantener al provocar deserciones con su actitud jacobina. El pueblo desertó de las milicias por temor a ser excomulgados y el ejército español recibió refuerzos del Perú obteniendo la victoria en la batalla de Huaqui (20 de junio de 1811). Los revolucionarios debieron retirarse hasta Jujuy y los realistas recuperaron la región.
  • En el Paraguay, una expedición dirigida por Manuel Belgrano debía lograr el reconocimiento del gobierno de Buenos Aires, con la orden de Mariano Moreno de fusilar automáticamente al gobernador de esa provincia. Las fuerzas porteñas fueron derrotadas en Paraguarí (9 de enero de 1811) y Batalla de Tacuarí (9 de marzo de 1811). No obstante, el 14 de mayo de 1811 estalló en Asunción una revolución liderada por liberales que destituyó al gobernador y estableció una Junta local. Desacuerdos con el gobierno centralista de Buenos Aires determinaron una política aislacionista que mantuvo al Paraguay al margen de la guerra por la independencia.
  • En la Banda Oriental estalló una insurrección de la población rural contra las autoridades españolas de Montevideo encabezadas por el virrey Francisco Javier de Elío, que no era reconocido como tal fuera de la ciudad. El movimiento cobró fuerza bajo la jefatura del hacendado José Gervasio de Artigas.
El gobierno de Buenos Aires decidió el envío de fuerzas que, junto con los orientales, vencieron en Las Piedras a las tropas de Elío y pusieron sitio a Montevideo en junio de 1811. Sin embargo, la ciudad, perfectamente amurallada, resistió. La flota española dominó el Río de la Plata y bloqueó el puerto de Buenos Aires.
Movimiento del 5 y 6 de Abril
Artículo principal: Revolución del 5 y 6 de abril de 1811
Ante la aparente debilidad de la Junta, el grupo morenista preparó un levantamiento, pero los cuerpos leales a Saavedra se adelantaron. Gran número de hombres de las afueras de la ciudad ocuparon la Plaza de Mayo con el apoyo de las tropas, en la noche del 5 al 6 de abril. Presentaron ante el Cabildo una serie de peticiones, que fueron aceptadas por la Junta y los jefes militares.
Resultaron reemplazados cuatro miembros morenistas de la Junta: Larrea, Azcuénaga, Vieytes y Rodríguez Peña. Como secretario de gobierno fue nombrado Joaquín Campana, que asumió el liderazgo de la Junta, compartido con Saavedra y el Deán Funes. Para juzgar a quienes atentasen contra el gobierno, se creó el Tribunal de Seguridad Pública.
Una curiosa consecuencia de estas expulsiones fue la rebelión del cabildo de San Luis, adonde fueron internados algunos de los expulsados. Éstos convencieron al cabildo de retirar la representación del diputado Marcelino Poblet, con la intención de debilitar a la Junta. Pero la Junta decidió que Poblet siguiera en su cargo; de esta manera se protegía de sus adversarios, pero también se restaba apoyo de los cabildos del interior. Eso sería determinante más tarde, cuando éstos no defendieron a la Junta frente a la presión porteña que causaría su caída, por no sentirse enteramente representados por ella.
Crisis y transformación del Gobierno
A mediados de 1811 la situación militar se tornó desfavorable, la derrota de las fuerzas revolucionarias en la Batalla de Guaqui dejó el Alto Perú en manos enemigas e interrumpió el comercio con Potosí. A su pedido, la Junta autorizó a Saavedra a marchar hacia el Norte, para reorganizar el ejército y frenar la posible invasión española. El gobierno quedó así sin su principal autoridad.
En la Banda Oriental, el ejército revolucionario había puesto sitio a Montevideo. El español realista Elío, designado virrey del Río de la Plata, contaba con la flota de Montevideo, con la cual dominaba los ríos y bloqueaba el puerto de Buenos Aires. La Junta abrió ciertas nogociaciones con Elío, pero terminó por rechazar los términos que éste impuso.
La situación fue aprovechada por el cabildo de la capital, obligando a la Junta Grande a negociar su poder con él. Utilizando como excusa el bloqueo, acusó a la Junta de ineptitud por no haber llegado a ningún acuerdo con Elío. Presionando por la prensa y por medio de manifestaciones en la vía pública, algunas de ellas apoyadas por oficiales enemistados con Saavedra, obtuvo que se llamara a una asamblea de "apoderados del pueblo".
Cuando el secretario Campana intentó defender la autoridad del gobierno, fue acusado de haber insultado a los representantes del cabildo, que exigió su renuncia. La Junta, presidida por Domingo Matheu, exoneró a Campana y lo expulsó de la ciudad.
Al ser convocadas las elecciones de los apoderados del pueblo, el cabildo hizo elegir también dos diputados por Buenos Aires al Congreso de las Provincias, una idea que parecía haberse dejado de lado, pero que el ayuntamiento recuperó como presión contra la Junta. Fueron electos Feliciano Chiclana y Juan José Paso como diputados, y doce "apoderados"; de éstos, quien más votos había obtenido fue Manuel de Sarratea.
En una reunión con la Junta, del 22 de septiembre de 1811, el cabildo logró que la Junta ordenara la creación de un nuevo gobierno, que sería conocido como Primer Triunvirato, formado por Chiclana, Sarratea y Paso. Los hombres de Buenos Aires creían necesaria la concentración del poder para proceder con energía y celeridad.
La Junta continuó existiendo, transformada en Junta de Conservación de los Derechos de Fernando Séptimo, con la misión teórica de ejercer como poder legislativo. Las relaciones entre ésta y el Triunvirato no estaban bien definidas: cuando la Junta sancionó un reglamento constitucional, el gobierno lo sometió a la decisión del Cabildo de Buenos Aires, dejando en claro que éste era superior a la Junta, y alentando al cabildo rechazarlo. Como la Junta se quejó del procedimiento, simplemente la disolvió oficialmente, en noviembre de ese mismo año.
Unas semanas más tarde, los diputados del interior fueron expulsados de la ciudad, acusados de haber fomentado el "Motín de las trenzas".
Integrantes de la Junta Grande
Al constituirse el 18 de diciembre de 1810
Al ser creada, los integrantes de la Junta Grande fueron en total 18:
* Cornelio Saavedra (presidente)
  • Mariano Moreno (secretario, se ausentaría muy poco después, y sería reemplazado por Vieytes)
  • Juan José Paso (secretario)
  • Miguel de Azcuénaga
  • Domingo Matheu
  • Juan Larrea
  • Manuel Belgrano (ausente)[1]
  • Juan José Castelli (ausente)[2]
  • Manuel Alberti (fallecería el 31 de enero siguiente)
  • José Simón García de Cossio (Corrientes), elegido el 3 de julio de 1810
  • Juan Francisco Tarragona (Santa Fe), elegido el 9 de julio de 1810
  • Manuel Felipe Molina (Tucumán), elegido el 16 de agosto de 1810
  • Gregorio Funes (Córdoba), elegido el 18 de agosto de 1810
  • José Julián Pérez (Tarija), elegido el 20 de agosto de 1810
  • Francisco de Gurruchaga (Salta), elegido el 31 de agosto de 1810
  • Juan Ignacio Gorriti (Jujuy), elegido el 4 de septiembre de 1810
  • José Antonio Olmos de Aguilera (Catamarca), elegido el 4 de septiembre de 1810
  • Manuel Ignacio Molina (Mendoza), elegido el 9 de octubre de 1810
Reemplazados antes de asumir
  • Bernardo Ortiz (Mendoza), elegido el 25 de junio de 1810[3]
  • Juan José Lami (Santiago del Estero), elegido el 9 de julio de 1810[4]
  • Ignacio de Acuña (Catamarca), elegido el 4 de agosto de 1810[5]
No se incorporaron
  • José Bonifacio Redruello (Concepción del Uruguay), elegido el 30 de julio de 1810. Declinó su nombramiento por ser realista.
En el Alto Perú los diputados electos, todos sacerdotes, no pudieron concurrir ya que fueron impugnados por Castelli.
  • José Francisco Javier de Orihuela, elegido por Cochabamba el 16 de octubre de 1810[6] y por Chuquisaca el 13 de noviembre de 1810.[7]
  • José Manuel Seoane (Santa Cruz de la Sierra), elegido el 24 de septiembre de 1810[8]
  • Salvador Matos (Potosí), elegido el 10 de noviembre de 1810[9]
  • Ramón Mariaca (La Paz), elegido el 12 de diciembre de 1810[10]
Se incorporaron posteriormente
  • Marcelino Poblet (San Luis), elegido el 30 de junio de 1810
  • José Ignacio Fernández Maradona (San Juan), elegido el 9 de julio de 1810
  • Hipólito Vieytes (Buenos Aires, secretario, en reemplazo de Moreno)
  • Francisco Ortiz de Ocampo (La Rioja)[11]
  • Pedro Francisco de Uriarte (Santiago del Estero), reemplazó a Lamí
  • Nicolás Rodríguez Peña (Buenos Aires, en reemplazo de Alberti), nombrado por la misma Junta a fines de marzo de 1810.
Después del 6 de abril
  • Feliciano Antonio Chiclana (electo en reemplazo de Rodríguez Peña), renunció a asumir
  • Atanasio Gutiérrez (electo en reemplazo de Azcuénaga)
  • Juan Alagón (electo en reemplazo de Larrea)
  • Joaquín Campana (electo en reemplazo de Vieytes), secretario.
No eligieron
Los cabildos de Montevideo, el 2 de junio, y Asunción, el 18 de agosto de 1810, se negaron a enviar un diputado. El diputado por Maldonado no pudo ser elegido.
El 24 de enero de 1811 la Junta ofició a Castelli ordenando que en cada una de las intendencias altoperuanas se eligiera un diputado indígena, pero no se cumplió

Primer Triunvirato (Argentina)
El Primer Triunvirato fue el órgano ejecutivo que reemplazó a la Junta Grande y gobernó las Provincias Unidas del Río de la Plata entre el 23 de septiembre de 1811 y el 8 de octubre de 1812. Originalmente, estaba formado por Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso.
Origen del Primer Triunvirato
La Junta Grande era el cuerpo que debía representar la opinión pública de las ciudades del interior, pero la acción ejecutiva de la misma se veía trabada por su excesivo número de miembros, y la oposición acusaba a la Junta de inoperante. La falta de un reglamento dificultaba sus funciones perdiendo tiempo en discusiones de modo, postergando así otros asuntos más importantes.
Después de que el General José Manuel de Goyeneche, al mando de las tropas realistas, derrotara a las fuerzas revolucionarias americanas en la Batalla de Huaqui, ocurrida el 20 de junio de 1811, el desprestigio de la Junta se incrementó.
La decisión de Cornelio Saavedra, presidente de la Primera Junta, de encargarse personalmente de la reorganización del Ejército del Norte, dio lugar a un alzamiento del sector que apoyaba a Mariano Moreno, que aprovechó su ausencia para forzar la elección de dos nuevos vocales por Buenos Aires para la Junta. Casi al mismo tiempo, se decidió concentrar el poder en un Triunvirato, formado por los dos nuevos diputados porteños (Paso y Chiclana) y por el más votado de los electores que habían participado de esa elección (Sarratea). De este modo, el poder representativo de la Junta quedaba reducido a la representación de los partidos (si es que se le puede dar ese nombre) de la Capital.
La formación del Triunvirato[1] no significaba - al menos en un principio - la disolución de la Junta Grande, sino su transformación en una Junta Conservadora con atribuciones legislativas. Esta estaba formada por los miembros de la disuelta Junta Grande, pero de los cuales quedaban expresamente exceptuados Joaquín Campana y Cornelio Saavedra
Centralización política
La Junta Conservadora se abocó a la tarea de elaborar un documento para establecer las atribuciones de cada poder y el funcionamiento del gobierno. Para ello, redactó el 22 de octubre de 1811 un Reglamento Orgánico que adoptaba el principio de división de poderes. Según este, el Poder Legislativo residía en la Junta Conservadora de la Soberanía del señor Fernando VII y de las leyes nacionales, con facultad para declarar la guerra, firmar la paz, tratados de límites, crear tribunales y nombrar a los individuos del Poder Ejecutivo. El Triunvirato desempeñaría el Poder Ejecutivo, que respondía ante la Junta. El Poder Judicial, independiente, era ejercido por la Audiencia.
El Triunvirato, considerando que la Junta Conservadora se reservaba excesivos poderes, la disolvió, dejó sin efecto el Reglamento Orgánico, y asumió la totalidad del gobierno.
Para justificar su acción y organizar el gobierno, el 22 de noviembre de 1811 sancionó el Estatuto Provisional, que lo facultaba para asumir el gobierno y "adoptar cuantas medidas estime necesarias para la defensa y salvación de la Patria". Adoptó el título de Gobierno Superior Provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
En diciembre de 1811 estalló un golpe contra el Triunvirato que tuvo su centro en el Regimiento de Patricios, el llamado Motín de las Trenzas. Tropas leales al gobierno lo reprimieron, y el Triunvirato dispuso la expulsión de los diputados del interior, acusados de haber contribuido al levantamiento.[2]
Demostrando su tendencia centralista, el Triunvirato suprimió las juntas provinciales el 23 de diciembre de 1811, reemplazándolas por gobernadores y sus delegados elegidos por él. Éstos eran, en su gran mayoría, porteños.
También postergó la definición de la declaración de la independencia y la sanción de una Constitución. Se inició una etapa de marcado centralismo, fundamentado en que era necesaria la concentración del mando para conducir al país en medio de la guerra: las decisiones se tomaban en la capital y debían llegar a todas las provincias.
En cierto sentido, éste fue el nacimiento del unitarismo.[3]
En enero de 1812 suprimió la Real Audiencia de Buenos Aires, creando una Cámara de Apelaciones.
Gobierno
Entre las medidas del Triunvirato se cuentan:
  • Declaración de la libertad de prensa.
  • Aprobación de la ley de seguridad individual.
  • Creación de la Cámara de Apelaciones.
  • Reglamento de Institución y Administración de Justicia.
  • 13 de enero de 1812: se creó el Gobierno Intendencia de la Provincia de Buenos Aires.
  • Ordenó a Manuel Belgrano llevar tropas a proteger el pueblo de Rosario de los ataques navales españoles que partían desde Montevideo.
  • 18 de febrero de 1812: aprobó la utilización de una escarapela blanca y celeste, para su uso en el ejército. El mismo día ordenó a Belgrano hacerse cargo del Ejército del Norte.
  • 16 de marzo: Ordenó al teniente coronel José de San Martín la formación de un cuerpo especial de caballería, que sería conocido con el nombre de Regimiento de Granaderos a Caballo.
  • Comisión de Inmigración: fue fundada el 4 de setiembre de 1812 y constituyó la primera entidad establecida para fomentar la inmigración y colonización del territorio. Las guerras por la independencia impidieron su funcionamiento, aunque fue reactivada años más tarde, cuando Bernardino Rivadavia fuera ministro del gobierno de Buenos Aires, en 1824. Fue disuelta el 20 de agosto de 1830 por orden de Juan Manuel de Rosas.
La política frente a España
Bajo la dirección de Rivadavia, el gobierno mantuvo la política de aparente fidelidad a Fernando VII, postergando toda definición sobre el tema de la independencia y la constitución, aunque la guerra continuaba. El Reino Unido, aliado de España en la guerra contra Napoleón, aconsejaba mantener el reconocimiento del rey cautivo. Por esta razón se ordenó a Manuel Belgrano que guardara la bandera celeste y blanca que había presentado a las tropas en las barrancas del Paraná el 27 de febrero de 1812.
Estratégicamente, el Triunvirato se replegó a posiciones defensivas: en el Litoral, fuerzas portuguesas avanzaron sobre la Banda Oriental, en apoyo de los realistas de Montevideo. El Triunvirato decidió negociar un armisticio el 20 de octubre de 1811 con el llamado Virrey Francisco Javier de Elío, por el que se puso fin al sitio de Montevideo.[4] Tanto las tropas de Buenos Aires como las portuguesas se retirarían de la Banda Oriental, que junto con los pueblos entrerrianos de Gualeguay, Gualeguaychú y Concepción del Uruguay, quedaba en poder español.
Por otro lado, se le ordenó a Belgrano que, en caso de un avance realista por el norte, se replegara hasta Córdoba, abandonando la totalidad de la provincia de Salta, que en ese momento incluía también las actuales provincias de Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca.
La oposición
El principal jefe de los gauchos de la Banda Oriental, José Artigas, rechazó el acuerdo y se trasladó al Campamento de Ayuí, seguido por gran parte de la población oriental, episodio conocido como el éxodo del pueblo oriental.
El 1 de julio de 1812, el ministro Rivadavia descubrió una conspiración de españoles contra el gobierno. Durante las investigaciones, basado en pruebas y confesiones extremadamente sospechosas, Rivadavia extendió la acusación a Martín de Álzaga, héroe de la época de las invasiones inglesas, y a un extenso grupo de partidarios, casi todos españoles.
Álzaga y sus "cómplices" fueron sometido a un proceso criminal secreto y expeditivo,[5] por el cual fueron condenados a muerte. Las ejecuciones comenzaron el 4 de julio y, en total, fueron ejecutados más de treinta hombres, incluidos jefes militares, frailes y comerciantes. Sus bienes fueron expropiados.[6] Caben entonces las dudas de que la conspiración haya sido real y si en realidad la inclusión de Álzaga entre los acusados no haya sido una venganza personal de Rivadavia por una vieja afrenta.
La Logia Lautaro y la Sociedad Patriótica
Artículo principal: Logia Lautaro
Un grupo de jóvenes americanos, que habían integrado el ejército español en la lucha contra Napoleón, llegó a Buenos Aires en marzo de 1812. Su objetivo era luchar por la independencia. Habían ingresado en las logias secretas liberales que actuaban en Europa, dependientes de la Gran Unión Americana, organizada por el "precursor" Miranda en Londres. El triunvirato los incorporó al ejército y les reconoció el grado militar.
Entre ellos se destacaba José de San Martín, a quien el gobierno le encomendó la organización de un cuerpo de caballería — el Regimiento de Granaderos a Caballo — y Carlos María de Alvear, joven ambicioso integrante de una de las principales familias porteñas.
A poco de llegar organizaron una sociedad secreta, la Logia Lautaro, con la finalidad de luchar por la independencia y la organización constitucional en América; se proponía fortalecer la unidad política y militar de la revolución, planeando una estrategia global frente al poder de los españoles en América. Incorporaron personalidades que sostenían el ideal emancipador, como Monteagudo, líder de la sociedad patriótica.
La logia matriz residía en Buenos Aires; su presidente era Alvear, siendo su vicepresidente San Martín. Poseía además filiales en el interior. Los miembros se llamaban Hermanos, tenían un código para comunicarse y se comprometían a consultar a la logia en caso de ser elegidos para integrar el gobierno.
Al mismo tiempo, los Jóvenes de la Sociedad Patriótica, que inicialmente apoyaban al gobierno, comenzaron a criticarlo. Desde diferentes periódicos insistían sobre la necesidad de declarar la independencia y de reunir un congreso que sancionase una constitución. Con el paso del tiempo, las miras de la Logia y de la Sociedad llegaron a confluir en una oposición conjunta.
El final: Revolución del 8 de octubre de 1812
La acción de sus miembros estuvo limitada por sucesivas luchas por el poder. Con este gobierno, los morenistas lograron neutralizar a sus adversarios, pero las luchas internas y la amenaza de una invasión del Brasil minaron su poder.
A principios de octubre llegó a la capital la noticia de que, contrariando las órdenes del Triunvirato, Belgrano había enfrentado la invasión realista en la batalla de Tucumán, logrando una importante victoria. Esta noticia derrumbó el prestigio que podría haber mantenido el Triunvirato.
José de San Martín, conjuntamente con los miembros de la Logia Lautaro y la Sociedad Patriótica coincidieron en privilegiar la organización del Ejército Libertador y la declaración de la Independencia. La logia intentó llegar al poder apoyando la candidatura de Bernardo de Monteagudo en la renovación de los triunviros, estipulada para octubre de 1812. El Triunvirato logró el rechazo de Monteagudo y la elección de Pedro Medrano, allegado de Rivadavia, asegurando la continuidad de su política.
Al ver cerrado el camino al gobierno, la logia movilizó a las tropas, ocupando la Plaza de Mayo en la madrugada del 8 de octubre, con las tropas del Regimiento de Granaderos a Caballo bajo el mando de San Martín, y el Batallón de Arribeños al mando de Ocampo. Por su parte, la Sociedad Patriótica recurrió a las peticiones públicas y a la movilización de vecinos.[7]
Después de ciertas vacilaciones, renunció el gobierno y el cabildo constituyó un Segundo Triunvirato, que estaba en sintonía con la Logia Lautaro. La elección fue ratificada por el pueblo.
Segundo Triunvirato (Argentina)
El Segundo Triunvirato fue el órgano ejecutivo de gobierno, que reemplazó al Primer Triunvirato y condujo entre 1812 y 1814 los destinos de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Integrantes del Segundo Triunvirato
  • Inicialmente: Antonio Álvarez Jonte, Juan José Paso y Nicolás Rodríguez Peña.
  • Desde febrero de 1813: Antonio Álvarez Jonte, José Julián Pérez y Nicolás Rodríguez Peña.
  • Desde agosto de ese año: Gervasio Posadas, José Julián Pérez y Nicolás Rodríguez Peña.
  • Desde noviembre: Gervasio Posadas, Juan Larrea y Nicolás Rodríguez Peña.
Duración
Entró en funciones el 8 de octubre de 1812 y fue disuelto el 31 de enero de 1814, al crearse el Directorio.
Origen
Un alzamiento revolucionario, producido en octubre de 1812, exigió la creación de un Segundo Triunvirato. Desde el 9 de marzo de 1812, con la llegada desde Europa de José de San Martín y otros patriotas, el impulso revolucionario que animó a los hombres de Mayo se fortaleció. El 8 de octubre, San Martín y Ocampo reunieron sus tropas en la plaza principal y forzaron el cambio de gobierno y la convocatoria de una Asamblea Constituyente para la elección de un nuevo Triunvirato.
El resultado del escrutinio para integrar el Triunvirato fue el siguiente:
  • Juan José Paso (96 votos a favor - 87 en contra)
  • Nicolás Rodriguez Peña (172 a favor - 12 en contra)
  • Antonio Álvarez Jonte (147 a favor - 35 en contra)
Obras
  • Por decisión del Cabildo del 8 de octubre de 1812, ordenaron el arresto de Bernardino Rivadavia y lo obligaron a alejarse de la capital. También a Juan Martín de Pueyrredón se le ordena retirarse a San Luis y el periodista Vicente Pazos Silva (rival de Bernardo de Monteagudo) es detenido y desterrado. Después de constituirse la asamblea general Rivadavia y Pueyrredón serían juzgados.
  • El 4 de diciembre de 1812 se estableció una comisión para redactar la Constitución.
  • El 31 de enero de 1813 se estableció en Buenos Aires la Asamblea General Constituyente, conocida como Asamblea del Año XIII.
  • El 10 de marzo se creó la Facultad de Medicina bajo la dirección de Cosme Argerich.
  • El 14 de noviembre se creó la provincia de Cuyo (actuales territorios de Mendoza, San Juan y San Luis).
La creación del Directorio
Desde el inicio hubo enfrentamientos debido a que Paso era de tendencia moderada, mientras Peña y Jonte eran partidarios de la Logia Lautaro, con lo cual gran parte de las decisiones que tomaba este gobierno se veían influidas por las ideas de esta sociedad secreta.
Desde la instalación de la Asamblea, ésta mantuvo una superioridad política sobre el gobierno, pero ya a fines de 1813, ésta dejó de reunirse casi por completo, y dejó toda la iniciativa en manos del gobierno.
Si bien tuvo inicios provisionales, con el tiempo aparecieron los problemas: Fernando VII retomó la corona y crecieron las amenazas de una invasión realista.
La suma de dificultades alcanzó su momento de mayor zozobra tras las derrotas de Manuel Belgrano en Vilcapugio y Ayohuma. En respuesta, Carlos María de Alvear, apoyado por la Logia Lautaro, animó a elegir un poder ejecutivo unipersonal. La crisis culminó con la disolución del Triunvirato y la elección del primer Director Supremo, Gervasio Antonio de Posadas
Asamblea del Año XIII
La Asamblea del Año XIII, también conocida como la Asamblea General Constituyente del Año 1813, fue convocada por el Segundo Triunvirato, en las Provincias Unidas del Río de la Plata, que había accedido al poder en octubre de 1812. El objetivo fue llamar a una Asamblea que representase a los pueblos recién emancipados y que se definiese el sistema institucional de las Provincias Unidas. Aunque no logró contar con algunos representantes del interior, esta Asamblea se inauguró el 31 de enero de 1813.
El propósito era proclamar la independencia y redactar la constitución del nuevo estado. Durante su transcurso, los intereses sectoriales dividieron a los diputados, lo que terminó con una postergación de la declaración de la independencia. No obstante, durante esta Asamblea se establecieron una serie de resoluciones importantes.
Resoluciones de la Asamblea


Sello de la Asamblea.
  • Estableció el Escudo Nacional Argentino.
  • Encargó la composición del Himno Nacional Argentino.
  • Dictó la libertad de vientres de las esclavas.
  • Eliminó mayorazgos y títulos de nobleza.
  • Libró a los indígenas de la obligación de pagar tributo.
  • Mandó a acuñar la moneda nacional.
  • Abolió la Inquisición y la práctica de la tortura.
  • Puso fin al tráfico de esclavos.
  • Aprobó un estatuto reglamentario que reemplazaba al Triunvirato por un Directorio unipersonal.
En relación con los esclavos, sus promotores anunciaron que su primera medida sería la liberación de todos los esclavos en el territorio nacional; eso provocó las airadas protestas del Brasil, ya que muchos de sus propios esclavos se fugaban hacia el territorio rioplatense. En consecuencia se dictó sólo la ley de libertad de vientres: se declararon libres los hijos de los esclavos nacidos en territorio de las Provincias Unidas desde esa fecha. La esclavitud se abolió definitivamente con la Constitución Argentina de 1853.
Evolución
La Asamblea asumió la soberanía nacional, por primera vez en nombre del pueblo, y no del rey Fernando VII. Por eso asumió la dirección del gobierno, y durante los primeros meses de 1813 tuvo una autoridad muy superior a la del Triunvirato.
Con el paso del tiempo, gracias en parte a la prédica de Bernardo de Monteagudo, la Asamblea decidió ceder la iniciativa al Poder Ejecutivo. Suspendió varias veces sus sesiones, dejando en libertad al Triunvirato para gobernar sin limitaciones.
A principios de 1814, la Asamblea dio un paso más en dirección a la concentración del poder en el Ejecutivo, al crear el Directorio, cargo unipersonal para el que eligió a uno de los miembros más nuevos del Triunvirato, Gervasio Posadas, quien gobernó sin consultar casi a la Asamblea. Desde la segunda mitad del año 1814, la Asamblea ya casi no se reunió: apenas dos veces más en el gobierno de Posadas, la segunda para elegirle un sucesor, en la persona del general Carlos María de Alvear. Bajo el gobierno de éste sólo se reunió una vez, sólo para refrendar lo actuado por el Director.
En definitiva, los objetivos para los cuales había sido convocada la Asamblea del año XIII no se cumplieron, ya que el rey Fernando VII volvió al trono y prometió acabar con cuanto revolucionario hubiese aparecido en América y España.
Diputados electos
El 24 de octubre de 1812 el Triunvirato decretó:
Artículo 6°. Esta Capital tendrá cuatro Diputados por su mayor población é importancia política; las demás Capitales de Provincia nombrarán dos y uno cada ciudad de su dependencia, á escepcion de Tucuman, que podrá á discreción concurrir con 2 Diputados á la Asamblea.
Decreto de convocatoria a elecciones
Fueron electos:[1]
  • Por Buenos Aires: Hipólito Vieytes, Valentín Gómez, Vicente López y Planes y José Julián Pérez;
  • Por Salta: Pedro Agrelo y José Moldes;
  • Por Córdoba: Juan Larrea y Gervasio Posadas;
  • Por Corrientes: Carlos de Alvear;
  • Por San Juan: Tomás Antonio Valle;
  • Por Mendoza: Bernardo Monteagudo;
  • Por Santiago del Estero: Mariano Perdriel;
  • Por Catamarca: José Fermín Sarmiento;
  • Por La Rioja: José Ugarteche;
  • Por Tucumán: Nicolás Laguna y Juan Ramón Balcarce;
  • Por San Luis: Agustín José Donado;
  • Por Jujuy: Pedro Vidal;
  • Por Entre Ríos: Ramón Eduardo Anchoris;
  • Por Santa Fe: José Amenábar;
  • Por Luján: Francisco Argerich.
Representantes del Alto Perú
Bajo la protección del Ejército del Norte y de las republiquetas fueron electos representantes altoperuanos a la Asamblea General Constituyente:.[2]
  • Por Santa Cruz de la Sierra: Antonio Suárez y Cosme Damián Urtubey (no se incorporaron);
  • Por Cochabamba: José Miguel de Cabrera y Andrés Pardo de Figueroa[3] (no se incorporaron);
  • Por Chuquisaca: José Mariano Serrano y Ángel Mariano Toro;
  • Por Potosí: Simón Díaz de Ramila y Gregorio Ferreira;
  • Por La Paz: Ramón Mariaca (no se incorporó);
  • Por Mizque: Pedro Ignacio de Rivera.
Conflictos internos
Véase también: Instrucciones del año XIII


Territorios que eligieron diputados a la Asamblea.
Una de las primeras medidas anunciadas por la Asamblea fue la de declarar a los diputados como "de la Nación", y no, "de los pueblos", es decir, de las provincias. Además, se negaba el derecho de los cabildos que los habían nombrado a reemplazarlos; era un paso importante hacia un régimen de gobierno unitario.
En consonancia con esta medida, meses más tarde se negó a incorporar a los diputados de la Banda Oriental, elegidos el 5 de abril de 1813 en el Congreso de Peñarol bajo la protección del líder del partido federal, José Artigas, con excusas de vicios formales en la elección. La realidad es que se negaba a incorporar diputados que llegaban con claras instrucciones de sus mandantes, orientadas a imponer un régimen federal y a declarar inmediatamente la independencia.
Los 6 diputados orientales rechazados correspondían a los 6 cabildos de la provincia:[4]
  • Por Montevideo: Dámaso Larrañaga y Mateo Vidal;
  • Por Maldonado: Dámaso Gómez Fonseca;
  • Por Canelones: Felipe Cardoso;
  • Por San Juan Bautista (actual Santa Lucía) y San José: Marco Salcedo;
  • Por Santo Domingo Soriano: Francisco Bruno de Rivarola .
Estas medidas fueron complicando las relaciones con las provincias, especialmente con la Banda Oriental y con Artigas. En definitiva, fueron pasos hacia el comienzo de las guerras civiles argentinas, que estallaron en enero de 1814 y enfrentarían a federales y unitarios por más de sesenta años.
Sesión inaugural
En la sesión inaugural de la Asamblea, el 31 de enero de 1813, se hallaban presentes los diputados: Carlos de Alvear, Mariano Perdriel, Juan Larrea, Gervasio Posadas, José F. Sarmiento, Vicente López, Hipólito Vieytes, José V. Gómez, Francisco Argerich, Tomás A. Valle, Juan Ramón Balcarce, José Ugarteche, Pedro Vidal, Bernardo Monteagudo, Agustín Donado, Pedro Agrelo y José Moldes.
El Triunvirato decretó ese día:
El Supremo Poder Ejecutivo Provisorio de las Provincias Unidas del Rio de la Plata; á los que la presente viesen, oyesen y entendiesen, sabed:
Que verificada la reunión de la mayor parte de los Diputados de las Provincias libres del Rio de la Plata en la capital de Buenos Aires, é instalada en el día de hoy la Asamblea General
Constituyente, ha decretado los artículos siguientes:
Art. 1°— Que reside en ella la representación y ejercicio de la soberanía de las Provincias Unidas del Rio de la Plata
, y que su tratamiento sea el de Soberano Señor, quedando el de sus individuos en particular con el Vd. llano.
Art. 2°— Que su Presidente sea el señor Diputado de la ciudad de Corrientes, D. Carlos Alvear.
Art. 3°— Que sus secretarios para el despacho, lo sean los señores Diputados de Buenos Aires, D. Valentín Gómez y D. Hipólito Vieytes.
(...)
Última sesión
En su última sesión del 26 de enero de 1815 se hallaban presentes los siguientes diputados: Nicolás Laguna (presidente, diputado por Tucumán), Pedro Ignacio Rivera (vicepresidente, diputado de Mizque), Valentín Gómez (por Buenos Aires), Tomás Antonio Valle (por San Juan), Francisco Ortiz (por Corrientes), Ramón Eduardo Anchoris (por Entre Ríos), Francisco Argerich (por la Villa de Luján), Pedro Fabián Pérez (por Montevideo), Bernardo Monteagudo (por Mendoza), José Fermín Sarmiento (por Catamarca), Pedro Feliciano de Cavia (por Montevideo), Mariano Perdriel (por Santiago del Estero), Agustín José Donado (por San Luis), Manuel Luzuriaga (por Buenos Aires), José Amenábar (por Santa Fe), Ángel Mariano Vieytes (secretario, diputado por Buenos Aires), Vicente López (secretario, diputado por Buenos Aires).[5]
Desde entonces, y durante el resto del gobierno de Alvear, la Asamblea no volvió a reunirse. Fue oficialmente disuelta a raíz del golpe del 18 de abril de 1815.
Autoridades
Presidentes
  • 1813
    • Febrero: Carlos María de Alvear
    • Marzo: Tomás Antonio Valle
    • Abril: Pedro José Agrelo
    • Mayo: Juan Larrea
    • Junio: Vicente López y Planes
    • Julio: Gervasio Antonio Posadas
    • Agosto: Ramón Eduardo de Anchoris
    • Septiembre: Pedro Pablo Vidal
    • Octubre: Tomás Antonio Valle
    • Noviembre: José Moldes
  • 1814
    • Enero: Valentín Gómez
    • Agosto: Tomás Antonio Valle
  • 1815
    • Enero: Nicolás Laguna
Secretarios
  • 1813
    • Febrero: Hipólito Vieytes
Director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata
El Directorio fue la forma de gobierno establecida en 1814 por la Asamblea del Año XIII para las Provincias Unidas del Río de la Plata, de acuerdo al cual un Director Supremo se hacía cargo del poder ejecutivo con un mandato de dos años. Tenía el título oficial de Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. A diferencia de los gobiernos que tuvieron lugar tras la Revolución de Mayo la autoridad era ejercida por un individuo específico en lugar de un grupo, pero aún no tenía las características propias de un sistema presidencial.
La Asamblea procuraba así hacer frente a la amenaza realista, agravada por enfrentamientos internos en el bando patriota. Con el fin de evitar los abusos de poder, el Directorio debía estar integrado además por un Consejo de Estado compuesto por 9 personas, y responder ante un Congreso destinado a ejercer funciones legislativas.
Directores Supremos y duración del mandato
Imagen
Director Supremo
Período

Gervasio Antonio de Posadas
31 de enero de 1814 - 9 de enero de 1815

Carlos María de Alvear
11 de enero - 18 de abril de 1815

Ignacio Álvarez Thomas
21 de abril de 1815 - 16 de abril de 1816

Antonio González Balcarce
16 de abril - 9 de julio de 1816

Juan Martín de Pueyrredón
9 de julio de 1816 - 9 de junio de 1819

José Rondeau
9 de junio de 1819 - 1 de febrero de 1820

Juan Pedro Aguirre
1 - 11 de febrero de 1820
Después de la renuncia de José Rondeau, provocada por la derrota en la Batalla de Cepeda, asume interinamente Juan Pedro Aguirre, quien no pudo retener su cargo, por lo que el Congreso se disolvió y el Cabildo asumió el mando de la ciudad y la provincia de Buenos Aires. Con la disolución del Congreso se inició la llamada Anarquía del año 20. Días después designó una Junta de Representantes que tuvo como misión nombrar al nuevo gobernador.
A partir de allí, con la carencia de una Constitución que regulara la organización del país, la conducción de la Provincias Unidas Del Río de la Plata fue ejercida en forma fáctica por los Gobernadores bonaerenses. Legalmente sólo se encargaban de las relaciones exteriores, pero el manejo del puerto de Buenos Aires les permitía ejercer una fuerte presión política sobre las provincias del interior
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jueves, 28 de marzo de 2019

Clase Obrera y Movimiento Sindical Argentino


Clase obrera y movimiento sindical
Prof. y Lic. Ricardo Romero
Politólogo UBA/UNSAM

Todo abordaje histórico se construye a partir de la mirada selectiva de hechos que se concatenan en un relato de acontecimientos interpretados desde una cosmovisión que le da sentido a la realidad.
Con ese horizonte, la descripción de los procesos sociales toma cuerpo a partir de la construcción de marcos interpretativos que permiten comprender y a veces explicar el transcurrir del pasado y el devenir del presente.
Por eso, al proponernos estudiar el derrotero de la clase obrera y el desarrollo del sindicalismo en el mundo y centrado en el caso argentino, debemos aclarar algunos ejes para realizar esa magna tarea.
Surge el trabajo asalariado
Así, la propuesta para realizar este recorrido, se centra en exponer la manifestación social de una relación económica particular, el trabajo asalariado, donde una simple puja mercantil entre el oferente (dueño de sus horas de vida) y el demandante (contratante de acciones humanas) no encuentra un precio de equilibrio (como propone la mágica fórmula liberal, y resuelven su intercambio en la política.
Esta situación se da en la sociedad capitalista, donde el empresariado tiene que comprar mano de obra para llevar adelante la producción. Es así, que las y los trabajadores debilitados en su accionar individual se articulan en un sujeto colectivo, que contrabalancea una contienda y logra mejorar la retribución de su trabajo y con ello las condiciones de su vida.
Así, puede entenderse diferentes momentos de esta relación, desde sus orígenes, donde los trabajadores no tenían más que perder que sus "cadenas", donde la ley de "hierro de los salarios" les imponía el mínimo de subsistencia, hasta los momentos de organización sindical e intensificación productiva, a través de la cadena de montaje, que les permitía a las y los trabajadores tener algo más que perder, sus cadenas audio por ejemplo.
Nótese que la exclusión de las trabajadoras en los orígenes no se debe a una invisibilización, sino a un posicionamiento que adoptó el movimiento obrero en sus albores, en el siglo XIX. Donde al proponer la eliminación del trabajo de la mujer y de la niñez, intentaba protegerlos de tan desigual que los condenaba a un salario miserable en las máquinas.
Esas máquinas, baluartes de la revolución industrial, desplazaban trabajadores y que tuvo su primer rechazo desde un movimiento conocido como el Ludismo (1819) que congregó a trabajadores rompiendo máquinas. Posteriormente, la lucha se reencauzó en una dinámica institucional, que detalló un decálogo de reivindicaciones (Cartismo 1839) que intentaba resguardar condiciones mínimas para el desempeño del trabajo.
Así, hacia 1848, el movimiento obrero marcó sus primeras acciones de lucha, a través de las huelgas, que cuestionaron ese pujante crecimiento económico con una profunda desigualdad social.
Desde las primeras organizaciones obreras, siempre podemos establecer una relación entre sus luchas y las conquistas de derechos. En tal sentido, la propuesta es visualizar el contexto histórico de la clase obrera, la situación organizativa del movimiento sindical y qué reivindicaciones y grados de avance va teniendo, en relación a sus derechos, tanto a nivel mundial como su correlato en el caso argentino.
Así, la explicación que sigue esta exposición se basa en dos ejes, el temporal y el organizativo y conquista de derechos. En lo que refiere al temporal, centro la presentación en tres momentos, los orígenes, la organización y la actualidad del movimiento. En tanto que al organizativo y conquistas de derechos exponemos las principales reivindicaciones del sindicalismo y los planteos realizados.

Orígenes

Un prestigioso historiador, Eric Hobsbwan, señala que 1848 marcó el ingreso protagónico de la clase obrera en la historia del capitalismo moderno, porque fueron las huelgas de ese año, desplegadas a lo largo de Europa, las que cuestionaros las bases mismas de la relación capitalista.
De esos hechos históricos surgió la Asociación Internacional de Trabajadores, conocida como Primera Internacional de los Trabajadores, fundada en 1864 en Londres. En el seno de la misma se presentaron dos grandes corrientes de pensamiento, la liderada por Carlos Marx, impulsora del socialismo, y la expresada por Mijail Bakunin, propulsora del anarquismo.
Los puntos principales de discusión rondaron la discusión sobre la jornada laboral, que rondaba entre las 12 a 16 hs; la organización política; y la propuesta social. Donde la diferencia básica entre socialistas y anarquistas se centró en la propuesta política, donde unos propiciaban la organización y los otros la acción directa.
Como producto de ese proceso, se formaron los grandes partidos obreros en el mundo. El primero fue el PSD - Partido Socialdemócrata Alemán en 1869, posteriormente se fundarían en España-1879, Bélgica-1885, Austría-1889, entre otros. Incluso en argentina se formaría el PSA en 1896. Esta configuración de partidos daría base a la formación de la II Internacional, en 1896, que a diferencia de la primera, estaría constituida por partidos políticos.
Para ver las principales reivindicaciones de la época, se puede recurrir a las imágines que provee un video, centrado en un fragmento de la película “Los Compañeros” de Mario Monicelli y con la actuación de Marcelo Mastroiani, especialmente en el debate en el mercado público sobre la continuidad o no de la huelga. El film está situado en los albores del movimiento obrero y muestra una huelga con las principales revindicaciones de la clase obrera: reducción de jornada laboral y derecho de organización sindical.



A su vez, en el movimiento obrero argentino se expresaran las mismas corrientes. Tras el flujo de migraciones que nutría de mano de obra al modelo agroexportador, la configuración en torno a la red ferroviaria y a los frigoríficos que posibilitaban la explotación económica, se conformaron los primeros sindicatos. Entre 1857 a 1930 ingresaron al país unas 6,3 millones de personas en busca de trabajo, preponderantemente europeos. Y es en el año 1857 cuando se funda la Sociedad Tipográfica Bonaerense, primera organización obrera del país. Durante la década del ´80, se crean más de 20 sindicatos, especialmente la Fraternidad de Maquinistas y Fogoneros de Locomotoras 1887.
Para comienzo de siglo, al calor de huelgas y crecimiento de organizaciones, se crea la Federación Obrera Argentina (FOA)-1901, que posteriormente sufrirían la ruptura entre socialistas, que fundarían la Unión General de Trabajadores (UGT), y los anarquistas, que se organizarían en la Federación Obrera Regional Argentina (FORA). En el año 1909, la UGT se disuelve y se forma la Confederación Obrera Regional Argentina (CORA). Sin embargo, las diferencias vuelven a provocar una escisión del ala radical, que reinvindicarían la FORA del V Congreso, y los socialistas y anarquistas moderado se constiturían a partir de la FORA IX Congresos.
Durante este período, a pesar de la acción represiva y persecutoria del régimen, que en 1902 sanciona la Ley de Residencia, el Partido Obrero Socialista Argentino logra bancas en el parlamento, eligen a Alfredo Palacios en 1904 como primer diputado socialista de América Latina al igual que a Enrique Del Valle Iberlucea, que sería el primer senador en 1913, cuando el POSA gane la Capital Federal.
De las luchas desplegadas por el movimiento obrero de esa época podemos citar la Huelga de Inquilinos de 1907; la masacre del 1 de Mayo y la semana roja de 1909, la Semana Trágica de 1919 y la Patagonia Rebelde 1920.
Con la expansión del sufragio, la democracia y el sindicalismo encuentran un espacio para la conquista de derechos. De esta forma, en 1922 se forma la Unión Sindical Argentina-USA, sucesora de la FORA X Congreso. En 1926, se constituye a su vez la Confederación Obrera Argentina (COA), marcando diferencias con las anteriores y propiciando la organización de corte sindical del movimiento obrero.





Organización Sindical

La Revolución Rusa de 1917, marcará un quiebre en la política internacional, que dividiría el mundo en dos grandes bloques, el capitalista y el comunista, este último marcado por la reivindicación de una sociedad conducida por los trabajadores.
Lo cierto es que en el mundo capitalista genera un cambio en la relación capital-trabajo, donde el sindicalismo pasa de la ilegalidad a ser un factor clave de crecimiento, especialmente en lo que refiere al consumo y el efector multiplicador en la inversión, tal como sostenía las teorías de Keynes.
Con la creación en 1919 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), organismo tripartito conformado por Estados, empresarios y sindicatos, impulsó la legalización y conquista de derechos en los diferentes países.
Especialmente, luego de la Crisis del 30 y de la Segunda Gran Guerra de 1939-45, los países conducidos especialmente por partidos socialdemócratas desarrollarán políticas estatales que nutrían de derechos sociales, fundamentalmente a partir del reconocimiento del trabajo como factor de crecimiento. De esta manera, la fase de expansión y crecimiento de 1945 a 1973 conocida como “edad de oro”, fue categorizada así por el historiador Eric Hobsbwan, que logró un crecimiento con pleno empleo y salarios altos.
Sin embargo, las reivindicaciones sindicales no cesaron, tal como se expone en la película italiana “La Clase Obrera va al paraíso”, de Elio Petri, con la actuación de Gian Maria Volonté, especialmente en la asamblea en la fábrica por la discusión del “destajo” y la huelga. En la misma se pueden ver los cambios organizativos y reivindicaciones del movimiento sindical.



En tanto que en argentina, la expansión del movimiento sindical tendrá un condicionante, el Golpe de 1930, donde en la primera etapa de la dictadura militar establecida, se conformaría la Central General del Trabajo (CGT), que en sus primeras actuaciones tendría una relación complaciente con el régimen. Sin embargo, la CGT tendría su primer congreso constituyente en 1936, donde comienza a tomar acciones políticas propias.
El punto más importante fue el 1 de Mayo de 1936, donde realizaron un acto de más de 160.000 personas, donde participaron José Domenech (CGT), Arturo Frondizi (UCR), Lisando de la Torre (PDP) y Mario Bravo (PS).
Posteriormente, la CGT se dividiría en dos bloques, la CGT N° 1, conducida por José Domenech, y la CGT N° 2, encabezada por Francisco Péres Leiros. Así, al momento del golpe en 1943, en argentina coexistían cuatro centrales FORA (anarquistas), USA (sindicalista revolucionaria), CGT N° 1 (socialistas y comunistas) y CGT N° 2 (socialistas y comunistas).
Desde el golpe de 1943, cobraría protagonismo el entonces Coronel Juan Domingo Perón, que convertiría la Dirección de Trabajo y Previsión Social, constituida como una especie de registro de actividades del movimiento sindical, en una Secretaría, que reconocería derechos laborales y comenzaría a desarrollar políticas públicas a favor del sector.
Este relación explica, en gran medida, porqué las y los trabajadores salieron a las calles el 17 de octubre de 1945, exigiendo al régimen militar la liberación de Perón y la convocatoria a elecciones. Este punto marcará una nueva etapa de la historia sindical argentina.
Durante el gobierno de Perón, al igual que en los países conducidos por la socialdemocracia, desplegará un nuevo rol del Estado en relación con el movimiento sindical. Así, los derechos laborales quedarán plasmados en la Constitución de 1949 y expresados en una profunda redistribución de ingresos en la economía.
Tras la caída de Perón, la expansión del movimiento sindical será constante a pesar de las represiones que sufriría. A comienzos de la dictadura, la CGT se dividiría entre las 62 Organizaciones, de corte peronista, y los 32 Gremios Democráticos, de perfil antiperonista, y el grupo de sindicatos independientes.
En 1957, en La Falda (Córdoba), la única regional que fue rescatada de las intervenciones de la dictadura aprobó un Programa que será retomado por las 62 Organizaciones en 1962. A su vez, la CGT lograría su normalización hacia 1963, tras la recuperación democrática durante el gobierno de Arturo Illia (UCR). Con el golpe de 1966, si bien gran parte de la dirigencia sindical acompañó el derrocamiento de Illia, esto no evitaría que se intervengan los principales gremios (UOM, textiles, ferroviarios, etc).
Es en este momento que se constituye el sindicato del Personal Civil de las Fuerzas Armadas (PECIFA) es un gremio específico del personal civil y los docentes civiles de la Defensa Nacional. Creado en 1959, con personería jurídica gremial N° 825.
Con expansión de la industria automotriz en Córdoba y la aglomeración de trabajadores en el conurbano de la ciudad, impulsaron la práctica de nuevas formas de organización sindical. Así, entre 1968 y 1970, la CGT se dividió entre la CGT Azopardo y la CGT de las Argentinos, de corte clasista y con fuerte protagonismo en rebelión del Cordobazo en 1969. Hacia 1970, se reunificaría la CGT, bajo la conducción de José Rucci, que sería asesinado en 1973.
Durante el tercer gobierno del General Perón, si bien la CGT había quedado debilitada tras la muerte de Rucci, entraría en un proceso de persecución y represión que se profundizaría durante la dictadura militar de 1976 a 1983.
En el caso argentino, la dictadura de 1976 intervino todos los sindicatos. Las organizaciones resistieron en la clandestinidad gran parte del proceso A su vez, la profunda desindustrialización que sufre la economía provoca un debilitamiento de las estructuras sindicales. Hacia finales del proceso, en 1981 se forma le CGT Brasil, que posteriormente a la Guerra de Malvinas se dividiría, formándose otra central en la calle Azopardo.




Actualidad del Movimiento Sindical

Desde mediados de la década del sesenta, se percibía una crisis del modelo de acumulación fordista, basado en la cadena de montaje, los salarios altos y una sociedad de consumo, concomitante con un Estado de Bienestar que garantizaba derechos sociales.
Esta crisis se expresaría socialmente en los levantamientos juveniles en diferentes países. Como hemos citado a Argentina el Cordobazo de 1969 se le suman Berkeley en 1965 y en 1968 en Francia, México, Italia, Brasil, Uruguay, Checoslovaquia, entre los movimientos más destacados.
Ante esta situación, el capitalismo se reconfigura, entra en un proceso de globalización de su producción, especialmente en la descentralización del proceso permitida por la alta tecnificación, buscando países de menor regulación laboral y salarios más bajos. Esta situación debilita el movimiento sindical y provoca una crisis del Estado de Bienestar. A lo que se suma la caída del bloque soviético, que ponía fin a una experiencia del comunismo.
Este proceso interpelaría los derechos sindicales y abriría paso a la fase neoliberal del capitalismo. Las propuestas neoliberales tienden a flexibilizar las relaciones laborales y a reducir los derechos del trabajo.
La nueva configuración tecnológica y las relaciones laborales se pueden apreciar en la película franco-británica “Recursos Humanos” de Laurent Cantet, con la actuación de Jalil Lespert, especialmente en la escena donde el hijo interpela al padre por no plegarse a la huelga. Es importante señalar la presencia tecnológica en el proceso, el liderazgo de la mujer y las tensiones intergeneracionales.




Al recuperar la Democracia, en 1986 produce el Congreso normalizador de la CGT, después de 11 años del último en 1975. Con 1478 delegadas/os y 4 millones de trabajadoras/es de 156 sindicatos. La unidad se mantendría hasta 1990, cuando se conforme la CTA (Central de los Trabajadores Argentinos), sector que resistiría las políticas neoliberales desplegadas desde 1989. A su vez, en 1994 se configura un grupo interno en la CGT que luego derivaría en el Movimiento de los Trabajadores Argentinos MTA, que luego conducirían la CGT. En tanto que la resistencia social también configuraría la Corriente Clasista y Combativa.
La crisis del 2001 marcó un punto de inflexión en las políticas neoliberales y la recomposición de los derechos sociales y laborales. Sin embargo, la nueva política desplegada por el gobierno nacional desde 2003, generó divisiones al interior de la CGT y la CTA, entre aquellos más cercanos a establecer una relación de acuerdo con la administración actual y aquellos que proponen una confrontación y reivindicaciones de mejoras para el sector.
Si bien la descripción de la actualidad puede se acotada, refiere a un mero escenario que se está viviendo en el presente y donde las y los trabajadores siguen haciendo historia.






·         Lic. Ricardo Romero: Politólogo UBA/UNSAM; Profesor Titular de Economía Política del CNBA e Interino de Problemáticas Contemporáneas del CPEL. Director del Observatorio de Política Latinoamericana – IEALC-FSOC – UBA. Responsable Departamento Formación Virtual – INADI. Editor del Blog: Poder y Sociedad (www.ricardoromeroweb.blogspot.com).  Colaborador especializado en Tiempo Argentino y Miradas al Sur. Publico libros como: La lucha continúa. El movimiento estudiantil argentino en el siglo XX; El Brasil de Dilma; Política y Gobierno en Mariano Moreno, entre otros. Web: www.ricardoromero.com.ar  TW @Richardbsas Correo Electrónico: politologoromero@gmail.com

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