Problemáticas Contemporáneas

Problemáticas Contemporáneas
Problemáticas Contemporáneas - Historia - Turno Tarde - 4 año - 4 División - Prof. Ricardo Romero
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sábado, 15 de octubre de 2016

Legislación internacional sobre Derechos Humanos

Legislación internacional sobre Derechos Humanos

Los primeros documentos escritos en los que comienzan a esbozarse esos derechos esenciales los encontramos en España, en la Edad Media: son Las cartas pueblas y Los Fueros Reales . Se trata de pactos o acuerdos entre el rey o los señores feudales y la gente del pueblo, por medio de los cuales se reconocían a estos últimos algunos derechos.
En el año 1215, en Inglaterra, se firmó la Carta Magna ,otro de los primeros documentos escritos que reconocen algunos derechos individuales. Muchos años después, en 1628, y también en Inglaterra, el rey Carlos I firmó -en respuesta a la presión popular- la Petición de Derechos . A fines del siglo XVII se promulgaron el Habeas Corpus Act (1679) y el Bill of Rights (1689).
En los Estados Unidos, la Constitución de Virginia de 1776 incluyó una declaración que afirmaba la existencia de derechos inherentes las personas, conceptos que luego fueron repetidos en la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos del 4 de julio de 1776, redactada por Thomas Jefferson. En la Constitución de los Estados Unidos, aprobada en 1787, no se incluyó un cuerpo orgánico de derechos, pero sí varias garantías de la libertad individual. En 1791, fueron aprobadas las diez primeras enmiendas a la Constitución, en las que sí se enunciaban una serie de derechos.
Para la misma época, en Francia, durante revolución de 1789, se sancionó un documento fundamental en la historia del respeto por la dignidad humana: la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano . Este documento sentó las bases del constitucionalismo moderno, y sus principios son una fuente de inspiración para los instrumentos de derechos humanos promulgados posteriormente.
En la Argentina, los primeros pasos para el reconocimiento de los derechos humanos se remontan al Acta Capitular del 25 de mayo de 1810 , que incluía algunos principios destinados a garantizar la libertad de los individuos. Asimismo, durante los primeros gobiernos patrios se sancionaron decretos (los del 23 de noviembre de 1811 y el 26 de octubre de 1811) que garantizaban la seguridad individual y la libertad de imprenta.
Los antecedentes de la Constitución Nacional -el Estatuto de 1815, el Reglamento de 1817, las Constituciones de 1819 y de 1826- también tenían artículos y secciones consagradas a los derechos individuales.
En cuanto a nuestra Constitución de 1853, en su primera parte -llamada dogmática- establece los derechos y las garantías individuales. Durante la última reforma, en el año 1994, se incorporó un capítulo referido a nuevos derechos y garantías, además de otorgarse jerarquía constitucional a una serie de tratados internacionales sobre derechos humanos.

Un hito: la creación de las Naciones Unidas

Lamentablemente, la historia demuestra que es a partir de las grandes violaciones de los derechos humanos cuando se toma conciencia de la necesidad de realizar acciones decisivas para defenderlos.
En el año 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, representantes de 50 países se reunieron en la ciudad de San Francisco, en los Estados Unidos, y firmaron la Carta de las Naciones Unidas, que dio origen a la Organización de las Naciones Unidas. En esta Carta, las Naciones Unidas definen sus objetivos:
  • preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra,
  • reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre,
  • promover el progreso social y elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de libertad.
Una de las primeras acciones de la Organización de las Naciones Unidas fue crear una comisión para la redacción de una declaración de los derechos fundamentales. Concluido el trabajo de esa comisión, el 10 de diciembre de 1948 se sancionó la Declaración Universal de los Derechos Humanos .
Este hecho fue muy importante en la historia de los derechos humanos. A partir de entonces:
  • la cuestión de los derechos humanos comenzó a tratarse como un tema internacional, no como una cuestión de cada Estado;
  • quedó claro que para la plena vigencia de los derechos humanos es esencial que sean protegidos por un régimen de derecho;
  • se reconoce que es fundamental promover el desarrollo de relaciones amistosas entre todas las naciones para evitar los conflictos armados, que tanto daño ocasionaron a la humanidad.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos quedó establecida como un ideal común, por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse; un ejemplo para que las personas y las instituciones se inspiren constantemente en ella y promuevan mediante la enseñanza y la educación el pleno respeto a los derechos y libertades, procurando asegurar por medidas nacionales e internacionales su reconocimiento y aplicación efectivos.
A partir de entonces se firmaron muchos documentos internacionales con el fin de cumplir con lo establecido en la Declaración y en la Carta.

Declaración Universal de los Derechos Humanos

Esta Declaración fue adoptada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre del año 1948. Esa fecha quedó establecida como el Día Internacional de los Derechos Humanos . En la Argentina, desde el año 1994, posee jerarquía constitucional, según lo establecido por el artículo 75, inciso 22 de la Constitución Nacional.
En su Preámbulo se establece que la libertad, la justicia y la paz tienen como base el reconocimiento de la dignidad y de los derechos iguales e inalienables de todos los seres humanos. En los 30 artículos se establecen los derechos humanos esenciales que poseen todas las personas.
Los primeros artículos establecen la universalidad de los derechos humanos:
  • Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos.
  • Todas las personas tienen todos los derechos y libertades que establece la Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
Otros artículos se dedican los derechos de las personas como miembros de colectividades. Estas facultades se conocen como derechos civiles y políticos.
  • Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
  • Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre.
  • Ninguna persona será sometida a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
  • Todas las personas son iguales ante la ley.
  • Todas las personas tiene derecho a igual protección de la ley.
  • Todas las personas tienen el derecho de ser amparados por los tribunales nacionales contra todo acto que viole sus derechos fundamentales, reconocidos por la Constitución o por la ley.
  • Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.
  • Toda persona tiene el derecho a ser oída por un tribunal independiente e imparcial, para determinar sus derechos y obligaciones, o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.
  • Toda persona acusada de haber cometido un delito tiene derecho a que se presuma su inocencia, mientras no se pruebe su culpabilidad en un juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
  • Nadie será objeto de intromisiones arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni será atacada su honra o reputación; ante tales situaciones todos tienen el derecho a ser protegidos por las leyes.
  • Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado; también tendrá el derecho a salir de cualquier país, incluso el propio, y a regresar a su país.
  • En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo en cualquier país.
  • Toda persona tiene derecho a una nacionalidad y también el derecho a cambiar de nacionalidad.
  • Los hombres y las mujeres tienen el derecho a casarse y fundar una familia, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión.
  • Toda persona tiene derecho a la propiedad, en forma individual o colectiva.
  • Derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión.
  • Derecho a la libertad de opinión y de expresión.
  • Derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.
  • Derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente elegidos.
En la Declaración también se establecen derechos sociales, económicos y culturales.
  • Derecho a la seguridad social y a la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales que son indispensables para su dignidad y el libre desarrollo de su personalidad.
  • Derecho al trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo, a la protección contra el desempleo, a una remuneración equitativa y satisfactoria que le asegure una existencia conforme a la dignidad humana.
  • Derecho a fundar sindicatos para la defensa de sus intereses.
  • Derecho a un nivel de vida adecuado, que implica alimentación, vestido, vivienda, asistencia médica y servicios sociales; también el derecho a seguros de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez.
  • La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales.
  • Toda persona tiene derecho a la educación.
  • Derecho a participar en la vida cultural de su comunidad, al disfrute de las artes y a participar del progreso científico y sus beneficios.
Los artículos finales exponen los deberes que las personas tienen con respecto a su comunidad y los límites de los derechos humanos:
  • Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, ya que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.
  • Los derechos de las personas sólo serán limitados por la ley cuando se deba asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, la moral, el orden público y el bienestar general en una sociedad democrática.
  • Nada de lo establecido en la Declaración podrá ser interpretado en el sentido de dar derechos al Estado, a un grupo o a una persona, para desarrollar actividades o realizar actos que tiendan a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados.

Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre


En 1948, 21 naciones americanas del hemisferio sur suscribieron la Carta de la OEA, en la que afirmaron su compromiso con los objetivos comunes y su respeto por la soberanía de cada nación. Así quedó formada la Organización de Estados Americanos.
En esa reunión también adoptaron la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre , el primer documento de su clase. Como en el caso anterior, este documento -desde el año 1994- posee jerarquía Constitucional en la República Argentina.
La idea de la cooperación de todas las naciones americanas tiene como antecedentes el pensamiento de Simón Bolívar, que a principios del siglo XIX ya proponía una patria americana "unida de corazón". En 1890 las naciones de la región formaron la Oficina Comercial de las Repúblicas Americanas, que se transformó luego en la Unión Panamericana . Desde 1948 las naciones angloparlantes del Caribe y Canadá se sumaron a la Organización de los Estados Americanos, que quedó conformada, entonces, por todas las naciones americanas del hemisferio sur.
En la introducción, la Declaración Americana señala que los pueblos americanos han dignificado a la persona humana y que sus constituciones nacionales reconocen que las instituciones jurídicas y políticas tienen como finalidad principal la protección de los derechos esenciales del hombre y la creación de las circunstancias que le permitan el progreso espiritual y material. Se reconoce que los derechos humanos no surgen del hecho de ser nacional de determinado Estado, sino que tienen como fundamento los atributos de la persona humana.
La Declaración consta de un Preámbulo y dos Capítulos: en el primero de ellos se establecen los derechos y en el segundo los deberes que tienen las personas.
En el Preámbulo se expresa que los Derechos y los deberes se integran en toda actividad social y política del hombre, y que también se deberá ejercer, mantener y estimular la cultura, porque ella es la máxima expresión social e histórica del espíritu.
El Capítulo Primero, dedicado a los Derechos de las personas, reproduce lo establecido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos respecto de los derechos de fundamentales de todos los seres humanos.
El Capítulo Segundo establece los siguientes deberes de las personas:
  • Deberes ante la sociedad.
  • Deberes para con los hijos y los padres.
  • Deberes de instrucción.
  • Deber de sufragio.
  • Deber de obediencia a la ley.
  • Deber de servir a la comunidad y a la nación.
  • Deberes de asistencia y seguridad sociales.
  • Deber de pagar impuestos.
  • Deber de trabajar.
  • Deber de abstenerse de actividades políticas en país extranjero.

Más instrumentos en el marco de la Guerra Fría

Cuando se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en 1948, se preveía la firma de futuros acuerdos para darle fuerza legal en los distintos Estados partes. Sin embargo, el inicio de la Guerra Fía demoró esos acuerdos. Los bloques mundiales enfrentados privilegiaban distintos tipos de derechos humanos.
El bloque occidental hacía énfasis en la importancia de los derechos civiles y políticos, como el derecho de elegir el gobierno y la libertad de expresión y pensamiento.
El bloque comunista daba prioridad a los derechos sociales y económicos, como el derecho al trabajo y al acceso a la salud.
Por estas cuestiones, pasaron casi veinte años para la firma de estos pactos. Y mucho años más para que las autoridades mundiales se dieran cuenta de que la oposición de los derechos civiles y los económicos no tenía sentido, dado que los derechos de uno y otro tipo están interrelacionados, tal como se reconoció en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos que tuvo lugar en Viena, Austria, en 1993.
En 1966 se firmaron:
el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales .
A través de la firma de estos pactos los Estados asumen el compromiso de respetar y garantizar a todas las personas que se encuentren en su territorio y sujetas a su jurisdicción, los derechos que se reconocen en los documentos. También se comprometen a adoptar todas las medidas necesarias para hacer efectivos los derechos reconocidos en ambos pactos.
La importancia de este compromiso es muy alta. Significa que las personas cuyos derechos o libertades hayan sido violados pueden interponer un recurso efectivo para su protección, incluso cuando tal violación provenga de quienes desempeñan funciones oficiales.
Además, los Estados que firman estos pactos son supervisados y asesorados para cumplir con los compromisos firmados.
En el caso del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, se creó el Comité de Derechos Humanos , integrado por dieciocho miembros de los Estados partes en el Pacto. Para elegir a estos miembros se tiene en cuenta que en este comité queden representadas las diferentes formas de civilización y los principales sistemas jurídicos. Los Estados partes en el Pacto deben presentar ante el Comité informes sobre las medidas que hayan adoptado para hacer efectivos los derechos reconocidos en el Pacto y sobre el progreso realizado en cuanto al goce de esos derechos.
El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos está incluso acompañado del Protocolo Facultativo del Pacto. En este documento se consideró que para hacer más eficiente el funcionamiento del Pacto y del Comité era conveniente que se pudieran recibir y considerar denuncias de individuos que aleguen ser víctimas de violaciones de cualquiera de los derechos establecidos.
Así, el Comité examina las denuncias -se fija, por ejemplo, en que se hayan agotado los recursos jurídicos del país- y pide al Estado explicaciones o declaraciones en las que se aclare el asunto y las medidas que se hayan adoptado al respecto.
El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales es supervisado por el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas. Los Estados partes tienen la obligación de presentar informes y el Consejo la de hacer las gestiones para que otros organismos brinden asesoramiento técnico a los países sobre los temas del pacto o para que los Estados cooperen entre sí.
La Argentina los ratificó en 1986 -por ley 23.313- y les otorgó carácter constitucional en 1994.

Convención Americana sobre Derechos Humanos

La Convención Americana sobre Derechos Humanos fue suscripta en la ciudad de San José de Costa Rica, el 22 de noviembre de 1969, en el ámbito de la Conferencia Especializada Interamericana sobre Derechos Humanos. Entró en vigor en el año 1978, fue ratificada por la República Argentina en 1984, y desde 1994 posee jerarquía constitucional, según lo establece el artículo 75, inciso 22 de la Constitución Nacional.
En su Preámbulo, los Estados que firmaron la Convención reafirman su propósito de consolidar en el continente americano y dentro del ámbito de las instituciones democráticas un régimen de libertad personal y de justicia social basado en el respeto de los derechos fundamentales del hombre.
En la primera parte de la Convención se establece la obligación de los Estados de respetar los derechos de las personas y de adoptar las medidas que resulten necesarias para hacerlos efectivos. Se establecen también los Derechos Civiles y Políticos, y los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las personas, similares a los establecidos en otros instrumentos internacionales que hemos analizado.
Este documento dedica un capítulo a la suspensión de garantías legales. Esto se puede realizar en caso de guerra, de peligro público o de otra emergencia que amenace la independencia o la seguridad de un Estado y por un tiempo limitado, siempre que no sea incompatible con las demás obligaciones que impone el derecho internacional y no sea discriminatorio.
Sin embargo, hay derechos que nunca se pueden suprimir:
  • el derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica,
  • el derecho a la vida y a la integridad personal,
  • la prohibición de la esclavitud y la servidumbre,
  • el principio de legalidad y retroactividad,
  • la libertad de conciencia y de religión, los derechos del niño,
  • el derecho de la nacionalidad,
  • los derechos políticos.
Para hacer efectivos los derechos establecidos en la Convención se crearon la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos representa a todos los miembros que integran la Organización de Estados Americanos (OEA), y está integrada por siete miembros, elegidos por la Asamblea General de la Organización.
Sus principales funciones son:
  • estimular la conciencia de los derechos humanos en toda América;
  • formular recomendaciones a los gobiernos de los Estados miembros para que adopten medidas en favor de los derechos humanos;
  • solicitar de los gobiernos de los Estados miembros informes sobre las medidas adoptadas en materia de derechos humanos;
  • atender las consultas que le formulen los Estados miembros en cuestiones relacionadas con los derechos humanos.
Se podrán presentar a la Comisión peticiones que contengan denuncias o quejas de violación a lo establecido en la Convención por un Estado parte, por cualquier persona o grupo de personas o por entidades no gubernamentales legalmente reconocidas en uno o más Estados miembros de la Organización.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos está integrada por siete jueces, que deberán ser ciudadanos de los estados miembros de la OEA, y que son elegidos por votación en la Asamblea General de la OEA. Solamente los Estados partes y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos tienen derecho a someter un caso a la decisión de la Corte, una vez que se hayan agotado las posibilidades en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. El fallo de esta Corte es definitivo e inapelable.
En el año 1988, los Estados partes de la Convención Americana sobre Derechos Humanos firmaron el Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales -el "Protocolo de San Salvador"-, que entró en vigor en 1995.
El Protocolo se centra en los derechos económicos, sociales y culturales -ya reconocidos en otros documentos- para reafirmarlos y desarrollarlos en el continente americano. Así, establece:
  • El derecho al trabajo, en condiciones justas, equitativas y satisfactorias.
  • Los derechos sindicales.
  • El derecho a la Seguridad Social.
  • El derecho a la salud, entendida como el disfrute del más alto nivel de bienestar físico, mental y social.
  • El derecho a un medio ambiente sano.
  • El derecho a la alimentación.
  • El derecho a la educación.
  • El derecho a los beneficios de la cultura.
  • El derecho a la constitución y protección de la familia.
  • Los derechos de la niñez.
  • La protección de los ancianos y de los minusválidos.
Los Estados partes en este Protocolo se comprometen a adoptar las medidas necesarias para lograr la plena efectividad de los derechos reconocidos y a presentar informes periódicos respecto de las medidas que hayan adoptado para asegurar el debido respeto de los derechos establecidos en el Protocolo.
Los informes serán presentados al Secretario General de la Organización de los Estados Americanos, quien los transmitirá al Consejo Interamericano Económico y Social y al Consejo Interamericano para la Educación, la Ciencia y la Cultura. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos podrá formular observaciones y recomendaciones.

Violaciones de Derechos Humanos en la Argentina. "Nunca más"

La dictadura militar que gobernó entre los años 1976 y 1983 produjo innumerables violaciones a los derechos humanos. Alrededor de 30.000 personas fueron "desaparecidas", secuestradas, torturadas y asesinadas, sin que nunca se supiera su paradero.
En el año 1983, con el retorno de la democracia, se creó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, integrada por personalidades pertenecientes a diversos ámbitos. Dicha comisión tuvo la ardua tarea de investigar lo que había sucedido durante esa etapa, tarea que concluyó con la elaboración de un largo y minucioso informe, publicado posteriormente en el libro "Nunca más".
Los responsables máximos de esos hechos fueron llevados a juicio y condenados. Años más tarde recibieron los beneficios de las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida, y finalmente el indulto.


Marco Normativo internacional



Principios de Derecho aplicables

- La intrínseca gravedad que entrañan los crímenes de genocidio y de lesa humanidad y los crímenes de guerra, así como la impunidad que con frecuencia se han procurado los grandes criminales que han perpetrado dichos crímenes ha dado lugar a la elaboración de los siguientes principios de Derecho aplicables a las más graves violaciones de los derechos humanos:
Por aplicación de los mencionados principios ha resultado posible emprender diferentes procesos judiciales por graves violaciones de los derechos humanos, contra criminales que gozaban de absoluta impunidad en los lugares donde se cometieron dichos crímenes.

Clase Especial sobre Terrorismo de Estado y Derechos Humanos en Argentina


En el marco de la materia Problemáticas Contemporáneas - Módulo Historia, estudiantes del 4º 4 del Turno Tarde recibieron la visita de Alba Pereyra, quien es prima de Maximiliano el nieto 121 recuperado por Abuelas de Plaza de Mayo.


El encuentro es parte de una actividad que abordó la temática de "Terrorismo de Estado y Derechos Humanos en Argentina" que comenzó con un Foro en el campus virtual donde se les pedía que reflexionen sobre la foto de lxs compañerxs desaparecidxs de la Escuela y que sugieran preguntas a un familiar del nieto recuperado número 121.


Durante el inicio de la clase especial, comenzaron a leer las participaciones en el Foro y como forma de sorpresa se les invitó a hacer esas preguntas en forma presencial, siendo de grato recibimiento la presencia de Alba Pereyra, quien se acercó a conversar con ellxs. 

Sus preguntas se concentraron en general sobre el trabajo de las Abuelas de Plaza de Mayo para la recuperación de sus nietxs y en particular sobre el reencuentro de Maximiliano, el nieto 121, con su familia biológica.

La propuesta de actividad tiene un sustento pedagógico que fue presentado en las recientes JEMU-2016 (Jornadas de Educación Media Preuniversitaria) como ponencia conjunta del Prof. Ricardo Romero, a cargo de la materia, y Estefanía Otero, investigadora de FLACSO y co-directora del Proyecto 125 años del Pelle. Para ver la ponencia: http://www.academia.edu/29175175/190-_Romero_-_Otero_Ponencia.pdf




Compartimos algunas preguntas escritas por ellxs en el Foro:

  • La aparición del nieto 121 es la prueba viviente de que nunca hay que perder las esperanzas, un constante recordatorio de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura y el fruto del arduo trabajo de las organizaciones por los derechos humanos y especialmente de las Abuelas de Plaza de Mayo.
  • Puede que las cosas que aquí digo ya las hayan escuchado año tras año y que aveces pueda parecer un poco pesado pero es importante tener siempre frescos estos hechos ya que como dijo Marco Tulio Cicerón "Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla".
  • Sobre el nieto localizado que se reencontró con su familia me surge un sentimiento de esperanzas y fuerzas para otros familiares que siguen con la lucha y búsqueda de desaparecidos. Respecto a lo que el piensa en este momento no puedo rescatar nada, no puedo ponerme en su lugar; siento que son emociones que nunca sentí y muy difíciles de imaginar. Me surgen ganas de preguntárselo a el y sentir sus sentimientos en el relato, con este mismo pensamiento establezco la pregunta a sus familiares, que seria que fue lo que sintieron en el reencuentro.
  • La aparición del nieto 121 genera mucha alegría, y nos trae esperanzas de no dejar de luchar y de buscar. Seguramente el reencuentro entre los familiares no fue sencillo, el descubrir su verdadera identidad. Este momento tuvo que haber sido emotivo para el nieto debido a todo lo que el nieto recorrió. Además, creo que el nieto debe de sentir una gran alivio de haber encontrado a su familia biológica y de haber encontrado su verdad. Me gustaría preguntarle a su familia qué sintieron cuando se enteraron de la aparición del nieto y cómo se sintieron, qué sintieron cuando se reencontraron.
  • Con respecto al nieto 121 que fue encontrado, me genera mucha emoción. En mi opinión, no sé cómo se debe sentir él, ya que yo nunca lo viví. Pero siento mucha alegría porque ahora sabe sobre su pasado, de su familia.
  • Mi reflexión respecto al nieto 121 es que todavía se puede, que no hay que parar y que todavía no podemos rendirnos que faltan muchos nietos por encontrar. Creo que los nietos recuperados en general afrontan una enorme confusión porque las personas que creyeron sus padres eran en realidad sus secuestradores. A su familia le preguntaría: ¿Qué sienten al saber que  su lucha cumplió al fin su objetivo?
  • Personalmente, es una alegría cada vez que se encuentra un nieto. Es volver a nacer, porque recuperas tu verdadera identidad. Si bien es fuerte, de la nada darte cuenta de que todo lo que viviste fue una mentira, que viviste tantos años pensando una cosa y terminó siendo otra, pero por lo menos, sabes de donde venís y quién sos.  Yo creo que cada nieto reacciona diferente, uno no sabe cómo puede reaccionar al saber que viviste en una farsa, y que hubo tanto sufrimiento por parte de tu familia. Mi madre, por ejemplo (que es nieta recuperada) siempre luchó y militó para saber quién era, y siempre ayudó a otros nietos en su búsqueda, por otro lado, mi tía jamás se involucró en la militancia, siempre se aisló, y no la culpo. Yo a los familiares le preguntaría si alguna vez se rindieron en su búsqueda y cómo se sintieron cuando por fin encontraron a su nieto, y si fue como lo esperaban, o si fue más emocionante todavía.
  • Debe ser muy dificil, pero muy importante encontrarse con su verdadera familia. Es algo muy emotivo, significa mil cosas. Todos nos merecemos la verdad, es nuestro derecho saberla. La lucha de madres y abuelas es la de brindarla.


Reporte: Ricardo Romero
15 de octubre de 2016


lunes, 31 de marzo de 2014

Juzgan al represor que ponía música clásica para torturar y matar

Tiempo Argentino

Juzgan al represor que ponía música clásica para torturar y matar

Era jefe del centro clandestino El Vesubio. La historia de Laura Feldman, una de sus víctimas, deja al descubierto su calaña.  

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El hombre fue ingresado por dos guardias al salón del Tribunal Oral Federal Nº 4 (TOF), en el edificio de la calle Comodoro Py. Era calvo, grandote y con un traje gris, acaso con demasiada fibra sintética. Su nombre: Gustavo Adolfo Cacivio. Lo cierto es que en estos días, a los 71 años, su agenda es intensa, ya que reparte su tiempo entre La Plata y el barrio porteño de Retiro. En el primer sitio se lo juzga por los crímenes cometidos en el centro clandestino La Cacha; en el otro, por los de El Vesubio. Él fue jefe en ambas catacumbas. Por entonces, se lo conocía, simplemente, como "El Francés". 
Ahora, en el banquillo, tenía los ojos entrecerrados; tal vez su mente evocara un episodio del cual acababan de cumplirse 36 años.   
Durante el amanecer del 14 de marzo de 1978, fueron hallados cinco cadáveres en un descampado de la localidad de Lomas de Zamora. Eran tres hombres y dos mujeres de entre 17 y 23 años. La causa de muerte fue "shock traumático agudo por heridas de bala", consignaría el acta de defunción. Horas después, fueron enterrados en una fosa común del cementerio local. 
El Francés no era ajeno al asunto.
En el alba de ese mismo martes, el militar volvía de Lomas de Zamora en un Ford Falcon gris, junto con otros cinco vehículos. La caravana ingresó por la autopista Ricchieri al Camino de Cintura, en La Matanza. Allí, detrás de una frondosa arboleda, había un predio con pileta de natación y tres casas de estilo colonial con tejas rojas. Era El Vesubio, que funcionaba bajo el control del Primer Cuerpo del Ejército. Allí habían estado las cinco personas ejecutadas. 
Entre ellas se encontraba Laura Isabel Feldman, de apenas 18 años, a quien todos llamaban Penny.
Su historia merece ser contada.
 
EL CIELO POR ASALTO. Héctor José Cámpora acababa de ganar las elecciones de 1973 y la dictadura de Lanusse asistía a su tiempo de descuento.    
En la noche del 18 de abril, la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) celebraba su acto fundacional en el Sindicato de Calzado. Era la rama estudiantil del peronismo revolucionario. Y en el amplio local de la calle Yatay no cabía un alfiler. Las palabras de los oradores se veían desbordadas por los bombos, redoblantes y cantitos. "¡Aquí están/estos son/los pendejos de Perón!", coreaban miles de gargantas. 
Primero habló Cristian Caretti, conocido como el Gringo. Era el flamante jefe de la UES, un pibe con un carisma arrollador. Luego fue el turno de Juan Manuel Abal Medina. En su rostro todos veían los rasgos de su hermano Fernando, el jefe montonero caído en combate. "El 25 de mayo van a estar en libertad todos los compañeros presos", fue su remate. Y las gargantas volvieron a estallar. El plato fuerte estuvo a cargo de Rodolfo Galimberti. Con su campera de cuero y los brazos en jarra, enloqueció a los presentes. Fue entonces cuando lanzó su idea de organizar milicias populares. "¡Aquí están/estos son/los fusiles de Perón!", replicó la multitud. 
En el fondo, parada sobre una silla, Penny no daba crédito a sus ojos. Era su despertar político. En ello, por cierto, fue precoz. Con sólo 12 años había asistido a sus primeras marchas. Y desde el invierno anterior, mientras cursaba primer año en la Escuela Carlos Pellegrini, había comenzado a militar en la Fede, como se le decía a la Federación Juvenil Comunista. Fue un noviecito quien la llevó por tal camino. Pero ahora, invitada al acto de la UES por una compañera del colegio, su deslumbramiento por la liturgia peronista auguraba en ella un giro. La mutación se cristalizaría por completo el 25 de mayo de 1973. 
A la mañana, en esa Plaza de Mayo tomada por la gente, Penny vibraría al ver el repliegue en helicóptero de la Junta Militar, al ritmo de un atronador: "¡Se van/se van/y nunca volverán!" Y la noche la sorprendería con esa misma multitud frente a la cárcel de Devoto, 
mientras los presos políticos –tal como lo vaticinara Abal Medina– ganaban la libertad. En ese instante quizás sintiera que la Revolución era sólo una cuestión de horas. Y que ella era parte del asunto. Fue imposible quedarse en la Fede. Al otro día se metió a la UES.   
Penny había nacido en Buenos Aires el 11 de agosto de 1959. Era hija del cineasta Simón Feldman y la periodista Mabel Itzcovich. Su única hermana, Ana Nora, le llevaba dos años. En su infancia vivió en un departamento de Villa Crespo y cursó estudios en una escuela pública situada en la esquina de Aráoz y Güemes. A los 10 años, tras la separación de sus padres, residió unos meses, con Ana y Mabel, en París, ya que esta última había conseguido un empleo en la agencia France Press. Sería la insistencia de Penny por regresar al país lo que, al cabo de unos meses, precipitó el final de la estadía en Francia. Desde entonces, ella alternó la escuela con el Icuf, una organización judía de orientación progresista, en la que los chicos efectuaban los sábados algunas actividades recreativas. Y tras ingresar al Pellegrini, incursionaría –ya se sabe– en la política estudiantil, sin desatender al Icuf. Ni la lectura de novelas. Ni su afición por los culebrones televisivos, lo cual era duramente cuestionado por su hermana, quien también estaba en la Fede. Después –al igual que Penny– pasaría al peronismo. 
Mabel asimiló con naturalidad la nueva causa de sus hijas. En parte, porque en ese hogar –las tres ahora vivían en un departamento situado en Uriarte y Güemes– se respiraba a política y, además, desfilaban personajes como Paco Urondo, Juan Gelman y Horacio Verbitsky.
Por entonces –corría el otoño de 1973– se produjo la toma del Pellegrini. Penny participó activamente. Y la convivencia con sus compañeros –la toma duró casi tres semanas– forjaría lazos de amistad indisolubles. En tales circunstancias, Penny comenzó a ser muy apreciada entre sus pares; esa piba menuda, con pecas y mirada luminosa no pasaba desapercibida.
 
NOCHE Y NIEBLA. En 1974 el clima político comenzó a enrarecerse. El 22 de agosto de ese año, la UES recibiría su primer golpe mortal: el Roña –un dirigente del colegio Buenos Aires, cuyo nombre era Eduardo Bekerman– fue asesinado por la Triple A. 
En 1975, como parte de la estrategia de la UES, Penny se pasó al Normal 5, de Barracas, para fortalecer ese frente. Al tiempo sería designada responsable de la UES en ese colegio. Y conoció a Eduardo Garuti, un militante barrial de 17 años apodado Angelito, quien se convirtió en su pareja hasta el fin de sus días. Penny conjugaría después su militancia estudiantil con la preparación de un semanario –junto a un equipo encabezado por el periodista Enrique Jarito Walker– que nunca llegó a publicarse. Su lanzamiento estaba previsto para el 24 de marzo de 1976. 
Ya bajo la noche de la dictadura, la existencia de Penny se tornó riesgosa. Pero no renunció a su actividad política. Ni se mudó. 
A comienzos de 1977, llegó a su casa. En el segundo piso, una patota militar rompía su puerta. "¿A dónde vas?", le preguntaron. "Al tercer piso", dijo ella. Y puso los pies en polvorosa con Angelito, que estaba en la calle. La patota, al irrumpir en el departamento, encontró una foto suya. Y corrieron hacia la calle con las armas ya amartilladas. Penny y Angelito ya estaban lejos. 
Tras ello, Mabel y Ana se exiliaron en Italia. Penny, en cambio, se mostró obstinada en quedarse para proseguir con su militancia, pese a los esfuerzos de su entorno familiar por disuadirla. Y con Angelito pasaría a la clandestinidad.  
Desde entonces, sus pasos fueron difíciles de reconstruir; sólo se sabe que la pareja continuó su actividad política en el sur bonaerense. Al menos eso le dijo Penny a su padre, durante unos días en Necochea que ambos pasaron en febrero de 1978. No imaginaban que esas vacaciones serían en realidad una despedida: 
El 18 de ese mes, Penny y Angelito fueron secuestrados en una pensión del barrio de Once.
Testimonios de sobrevivientes de El Vesubio aseguran que la pareja pasó por allí. Sus apodos fueron tallados sobre el tablón de un camastro. Se cree que Angelito fue asesinado poco después. 
En tanto, mientras Mabel y Ana realizaban en Europa desesperadas gestiones ante gobiernos, embajadas y organismos internacionales, Simón llegó a presentar unos ocho habeas corpus. Y hasta sería asaltado por represores que prometían sacarla del país, a cambio de una suma de dinero. 
Como ya se dijo, Penny fue asesinada con cinco balazos el 14 de marzo. Sus 18 años, al parecer, representaban un peligro para la seguridad nacional.   
En 2009, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos de Laura Feldman. El 10 de abril de aquel año, sus amigos, familiares y compañeros la despidieron en el Carlos Pellegrini. 
Fue –con 32 años de retraso– el duelo que sus asesinos quisieron evitar.
LA HORA DEL VERDUGO. Entre los responsables de su muerte resaltan el mayor Pedro Durán Sáenz (fallecido en 2011, mientras era juzgado), el ex general Héctor Gamen y el ex coronel Hugo Pascarelli (condenados en 2011), junto con los oficiales Jorge Crespi, Federico Minicucci, José Svencionis, el guardia penitenciario Néstor Cendón y, desde luego, el Francés, quien no sólo habría comandado el secuestro de Laura sino también la ejecución. Los cinco últimos son juzgados ahora por el TOF 4 por 204 secuestros y tormentos. Entre sus víctimas –además de Laura– hubo otros estudiantes del Pellegrini; entre ellos, Mauricio Wainstein y Mirta Diez. 
También pasaron por ese centro clandestino la presidenta de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, Beatriz Perosio; los escritores Haroldo Conti y Héctor Oesterheld, y el director del cine Raymundo Gleyser.
Al Francés, que circulaba por El Vesubio embadurnado con colonia Old Spice, se lo recuerda por alternar las tareas aberrantes con su pasión por la música clásica. Su preferido era Brahms. Y, en los allanamientos, solía ordenar a la patota: "Afanen discos y casetes." En una ocasión, le tiró un casete en la cara a Cendón, al grito de: "¡Este ya lo trajiste tres veces!" En alguna ocasión, amenizó sesiones de tortura con la melodía de sus compositores favoritos. 
Su estilo como jefe de El Vesubio fue destacado por muchos sobrevivientes, dado que su presencia era constante en los secuestros y en las sesiones de torturas. También era quien decidía a quién someter a tormentos, o en qué sitio un detenido iba a ser alojado, dentro de las tres casas del centro de detención.
Ya a mediados de la década del '80 alcanzó grado de teniente coronel, sin dejar de actuar como oficial de Inteligencia. Luego, tal vez en virtud de un sexto sentido envidiable, se hizo humo. Y sin que su nombre verdadero salga a la luz. En los testimonios sobre su actuación en El Vesubio siempre se lo nombraba por su apodo.
Recién en agosto de 2010, el juez federal Daniel Rafecas logró identificar al temible mandamás de aquella sucursal del infierno. 
Según se explicó entonces, uno de los elementos que guió la pesquisa del magistrado fue que en los centros clandestinos del llamado "circuito Camps" había un oficial del Ejército con ese alias y que respondía a las mismas características.
En aquel momento, de hecho, el represor ya estaba tras las rejas. Había sido detenido en febrero de 2010 por orden del juez federal Manuel Blanco, junto con algunos colegas de La Cacha, que dependía del Destacamento de Inteligencia 101, de La Plata. 
Ahora, en el banquillo de los acusados, a veces cabecea; otras, dormita. Ya nada queda de aquel oficial que manejaba la picana atildado como un dandy. No obstante, en su estampa envejecida, la ferocidad sigue brillando en su mirada. «
 
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