domingo, 8 de mayo de 2011

República Vieja - Brasil 1889 - 1930

República Velha
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En el Brasil, la Primera República, o República Velha (en españolRepública Vieja), es el periodo que va desde la promulgación de la República, en 1889, hasta la revolución de 1930.
Con la promulgación de la República, el Brasil cambio su forma de gobierno, pero hubo pocos cambios para el pueblo: continuo el poder en manos de latifundios, del café y de la corrupción. La República Vieja, según algunos, puede ser dividida en dos periodos, denominados, República da Espada y República do Café com Leite.
Contenido
·         1 La Revolución de 1889
·         4 Declive
·         5 Enlaces externos
·         6 Fuentes
[editar]La Revolución de 1889
Desde el fin de la guerra contra Paraguay, el Imperio había avalado la transformación de Brasil en varios sectores de la economía, promoviendo las inversiones extranjeras que generaron la dependencia de Brasil hacia el capital proveniente de Gran Bretaña y Francia, los avances tecnológicos permitieron la modernización del país, pero la aceptación de la monarquía se hallaba ya en disccusión constante.
El emperador Pedro II era ya un anciano en 1889 y no había tenido hijos varones y por lo tanto la sucesión al trono debería recaer en la mayor de sus tres hijas: la princesa Isabel I de Braganza, casada con un aristócrata francés, Gastón de Orleans, Conde de Eu, lo cual generaba disgusto entre las élites políticas de que el Imperio sería regido por un príncipe europeo a la muerte de Pedro II. La princesa Isabel era considerada como muy conservadora políticamente, rasgo que la hacía poco soportable para los intelectuales liberales, quienes preferían una evolución pacífica del Brasil con la cual se generase una república. Si bien el emperador Pedro II disfrutaba de gran popularidad (inclusive entre los republicanos) no sucedía lo mismo con su hija y heredera ni con la monarquía como sistema.
La abolición de la esclavitud mediante la Ley Áurea, firmada por la misma princesa Isabel, generó que los ricos terratenientes esclavistas se alinearan contra el Imperio, que les causaba un grave perjuicio económico al decretar la libertad de los esclavos sin que sus amos reciban compensación alguna. Los jefes militares deseaban mayor protagonismo político tras la Guerra de la Triple Alianzay rechazaban que la nobleza imperial (usualmente ajena a la formación técnica de los militares) se lo denegase, por lo cual una crisis se hacía inevitable. Inclusive la incipiente clase media habían aceptado la idea que una república sería la forma de gobierno que traería progreso y prosperidad a Brasil, considerando a la monarquía como anacrónica e ineficaz.
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A Proclamação da República, cuadro del pintor brasileño Benedito Calixto.
Finalmente, la impopularidad del gabinete de ministros dirigido por el Vizconde de Ouro Preto generó el pretexto ideal para la sublevación. Los líderes de la conspiración republicana lanzaron el rumor que el Vizconde de Ouro Preto ordenaba arrestar al mariscal Deodoro da Fonseca en Río de Janeiro la noche del14 de noviembre de 1889 y lograron que este jefe militar (líder máximo del ejército) apoyase la revuelta aprovechando que don Pedro II y su familia se hallaban en Petrópolis.
En la mañana del 15 de noviembre Fonseca sublevó a las tropas acuarteladas bajo su mando y frente a ellas declaró la República, avanzando luego hacia la sede del gobierno. Allí el Vizconde de Ouro Preto convocó al jefe de las tropas de Río de Janeiro, el general Floriano Peixoto, para ordenarle que utilice las tropas bajo su mando directo para aplastar la revuelta. Peixoto se negó a ello y arrestó a todo el gabiente, incluyendo al Vizconde de Ouro Preto.
Al día siguiente, el emperador Pedro II volvió apresuradamente de Petrópolis al enterarse de la rebelión el mismo día 15, y ofreció cambiar al gabinete del Vizconde de Ouro Preto, pues ni Fonseca ni Peixoto habían manifestado frente al emperador su proyecto republicano. Los conspiradores republicanos dirigidos por Benjamin Constant alegaron entonces que el nuevo primer ministro sería un viejo rival de Deodoro da Fonseca, el ex gobernador de Río Grande do Sul, Gerardo da Silva Martins. Ante este rumor, Fonseca comunicó al emperador el día 17 que el ejército proclamaba una república, exhortandole a renunciar al trono y así evitar violencias. Sin apoyo militar y deseoso de evitar una guerra civilPedro II aceptó esa misma tarde abandonar con su familia el territorio brasilero, haciendo votos por la prosperidad del nuevo régimen.
La República Brasileña no fue un resultado ideológico de las repúblicas nacidas de las revoluciones francesa y estadounidense, aunque el régimen brasileño intentaría asociarse con ambas. Lamonarquía imperial no era una idea que gozara de apoyo masivo en 1889, pero el republicanismo como doctrina tenía apoyo sólo entre un grupo reducido de intelectuales y militares; de hecho había atraído a los terratenientes sólo porque satisfacía sus intereses, pero no tenía suficiente apoyo popular para arriesgarse de inmediato a elecciones abiertas. Inclusive la revuelta de noviembre de 1889 resultó un acto casi exclusivamente militar, ante el cual las masas urbanas de Río de Janeiro mostraron notable indiferencia. En el resto del país se aceptó casi sin resistenia el hecho consumado al conocerse el exilio del emperador.
Los republicanos hicieron a Deodoro da Fonseca presidente entre 1889 y 1891, y tras una crisis financiera, nombraron al mariscal Floriano Vieira Peixoto presidente y ministro de guerra para asegurar la lealtad del ejército, conservando el mando presidencial hasta 1894. Los mandatos de Fonseca y Peixoto fueron la llamada República da espada, por cuanto el predominio político correspondió a los oficiales republicanos del ejército. La errada gestión gubernativa de los presidentes Fonseca y Peixoto, así como la incapacidad del ejército para generar líderes políticas, causaron que el gobierno quedase bajo control de las élites económicas en la llamada República do café com leite entre 1894 y 1930.
[editar]Vieja República (1889-1930): gobierno de las oligarquías
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Primera bandera republicana, creada por Ruy Barbosa, usada entre el 15 y el 19 de noviembre de 1889.
La historia de la república ha sido una búsqueda de una forma de gobierno viable para reemplazar a la monarquía, oscilando entre la autonomía estatal y la centralización. La Constitución de 1891, que establecía la República de los Estados Unidos del Brasil (República dos Estados Unidos do Brasil), restauraba la autonomía a las provincias heredadas del Imperio, ahora llamadas Estados. Se reconocía que el gobierno central no administraba a nivel local, sino que ejercía el control sólo a través de los gobernadores locales ligados a la oligarquía. El Imperio de Brasil no había absorbido totalmente las pátriasregionales sino que había establecido su estructura conforme a las antiguas capitanías heredadas de Portugal, pero con el advenimiento de la República Velha se reafirmaron los regionalismos ya latentes a lo largo del siglo XIX.
En los años veinte, el gobierno federal en Rio de Janeiro sería dominado y administrado por una combinación de las más poderosas pátriasSão Paulo yMinas Gerais, en el sistema denominado de café com leite; porciones menores de poder le corresponderían a Rio Grande do Sul, y en menor extensión aPernambuco y Bahía.
Los fundadores de la República brasileña enfrentaron una seria cuestión de legitimidad, en tanto la proclamación misma del nuevo régimen se basaba prácticamente en una revuelta militar donde los funcionarios que se unieron al mariscal Deodoro da Fonseca estaban violando sus juramentos solemnes de defender la monarquía. El cuerpo de oficiales resolvería finalmente la contradicción determinado que su deber máximo era unir su destino a Brasil, como madre patria, antes que a gobiernos dotados de carácter puramente transitorio. Además, Deodoro de Fonseca sólo había intentado inicialmente reemplazar al gabinete imperial en medio de una crisis política, pero los líderes republicanos forzaron la situación aprovechando el descontento de los militares con el régimen hasta que la única salida a la crisis fue el derrocamiento de Pedro II y su inevitable reemplazo por una república.
Durante la República Velha el ejército brasileño se desarrolló como una institución nacional de gran influencia política y social. La eliminación de la monarquía y la consiguiente supresión de los privilegios de la nobleza dependiente de ella había reducido el número de grandes instituciones a una, el ejército. Aunque la Iglesia Católica en Brasil continuó su presencia a través del país, no era nacional sino internacional en su personal, doctrina, liturgia y propósitos, lo cual le impedía llenar el vacío dejado por el Imperio extinto. El ejército, bajo impulso de los intelectuales republicanos, asumió esta nueva posición llenando parte del vacío dejado por el derrumbe de la monarquía y adquiriendo gradualmente una doctrina y visión para apoyar su rol de facto. Aunque tenía más unidades y hombres en Río de Janeiro y Rio Grande do Sul que en otras partes, su presencia se sentía a lo largo del país por su influencia política y sus objetivos.
[editar]Inestabilidad inicial y consolidación de las élites: la República del café com leite
En las últimas décadas del siglo diecinueve, los Estados Unidos, gran parte de Europa, y la vecina Argentina expandieron el derecho a voto. Brasil, no obstante, tendió a restringir el acceso a las votaciones. En 1874, en una población de casi 10 millones de personas, la franquicia se sostenía en alrededor de 1 millón de individuos, pero en 1881, ésta había sido reducida a 145,296 hombres. Esta reducción era una razón en que se fundó la legitimidad del Imperio, pero la República no actuó para corregir la situación. Para 1910 hubo solamente 627,000 votantes en una población de 22 millones de personas. A lo largo de la década de 1920, sólo entre 2.3 % y 3.4 % de la población total votó.
La inestabilidad y violencia de los años de 1890 estaban relacionadas con la ausencia de consenso entre las élites que consideraban un gobierno modelo; y las fuerzas armadas estaban divididas sobre su status, la relación con el régimen político, y las metas institucionales. La carencia de unidad militar y el desacuerdo entre las élites civiles sobre el rol de los militares en la sociedad explican de forma parcial por qué no se establecía una dictadura militar de largo plazo, mientras algunos oficiales abogaban por el positivismo. Sin embargo, los militares fueron muy activos en política; a principios de la década, diez de los veinte gobernadores estatales eran oficiales del ejército. La Asamblea Constituyente que redactó la constitución de 1891 era un campo de batalla entre aquellos que buscaban limitar el poder ejecutivo, el cual era dictatorial bajo el presidente Deodoro da Fonseca, y los jacobinos, autoritaristas radicales que se oponían a la oligarquía cafetera paulista y que querían preservar e intensificar la autoridad presidencial. La nueva carta establecía un gobierno federado supuestamente gobernado por un presidente, un congreso nacional bicameral (Congresso Nacional; más tarde, Congresso), y un sistema judicial. Sin embargo, el verdadero poder estaba en las pátrias regionales y en las manos de los potentados locales llamados "coroneles."
Ahí estaba el sistema constitucional, y ahí también el verdadero sistema de acuerdos no escritos (coronelismo) entre los jefes locales, los coroneles. El coronelismo, que apoyó la autonomía estatal, fue llamada la "política de los gobernadores". Bajo este, las oligarquías elegían a los gobernadores estatales, que a cambio seleccionaban al presidente.
Esta informal pero real distribución del poder emergió de las proclamas políticas de los gobernadores, para tomar forma como resultado de las luchas armadas y negociaciones. Los populosos y prósperos estados de Minas Gerais y São Paulo dominaban el sistema y cambiaban la presidencia entre ellos durante muchos años, fundando el sistema del café com leite (en español "café con leche") donde ambos estados se repartían el poder político efectivo. El sistema consolidó las oligarquías estatales alrededor de las familias que habían sido miembros de la vieja élite monárquica. Y para controlar las tendencias nacionalizantes del ejército, esta república oligárquica y sus componentes estatales fortalecieron a la marina de guerra y a la policía estatal. En los estados más grandes, la policía estatal fue convertida pronto en una serie de pequeños ejércitos.
[editar]Declive
La República Velha mantuvo su funcionamiento en base a las élites locales, sustentadas en la riqueza obtenida con el modelo exportador de materia prima, basado ante todo en el café de São Paulo, y en menor medida en los productos lácteos de Minas Gerais. No obstante, esta prosperidad generó la aparición de nuevos actores sociales: proletariado urbano en las grandes ciudades y clase media más variada y numerosa de la que existía en 1889. Estos grupos estaban en condición de ejercer poder en los nuevos centros de poder político formados en las urbes, y las mejoras en las condiciones de vida generaban una expectativa de romper el monopolio político establecido por la oligarquías de Minas Gerais y Sao Paulo. Junto con ello, la tradición del ejército postulaba aún el rol de las fuerzas armadas como agentes estabilizadores de la nación brasilera y en consecuencia se rechazaba el excesivo dominio de las élites oligárquicas del sistema de café com leite imperante hasta entonces, forjando su reacción en el Tenentismo vigente a lo largo de la década de 1920.
La Gran Depresión de 1929 causó problemas a la élite debido al descenso de la demanda internacional de café brasileño, y a la ausencia de créditos bancarios en Estados Unidos y Europa que pudiesen sostener la economía del país. Ante todas estas dificultades, la elección presidencial de 1930 causó serios disturbios cuando el presidente Washington Luís (ex gobernador de Sao Paulo) desistió de postular al gobernador de Minas Gerais para sucederle y prefirió apoyar en la sucesión a otro paulista, Júlio Prestes, designado como candidato oficalista en las elecciones de marzo de1930; la oposición se unió en torno a Getúlio Vargas, mostrando por vez primera una quiebra entre Sao Paulo y Minas Gerais, así como el surgiiento de otra élite estadual en pugna por el poder: la deRio Grande do Sul que se unió en torno al opositor Vargas.
La elección de 1930 concluyó con el triunfo de Prestes gravias al apoyo gubernamental, pero Getúlio Vargas y sus partidarios clamaron contra un presunto fraude, movilizando a muy distintos grupos que tenían en común su descontento con la República Velha. Con apoyo militar, la Revolución de 1930 se hizo efectiva en octubre de ese mismo año y en pocos días los partidarios de Getúlio Vargas tomaron el poder derrocando al breve régimen de Júlio Prestes, dando término en la práctica a la República Velha.
[editar]Enlaces externos
Trevisan, Leonardo (2005). «República Velha (1889-1930)». Consultado el 15 de agosto de 2009.
[editar]Fuentes
Burns, E. Bradford (1993). A history of Brazil. New York: Columbia University Press. ISBN 0231079559.

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